Sitio oficial de Raul Perrone

El cine independiente 
por Raul Perrone. ¿Qué puedo decir sobre el cine independiente que no se haya dicho? Recuerdo que me gustaba leer en diarios y revistas la palabra “indie”. Sentía que quería hacer películas con el mismo espíritu que los músicos que hacían rock en un garage... 
Hoy, unos catorce años después, me causa un poco de gracia leer que hablen de algunas películas diciendo que son “ independientes”, cualquiera dice que hace cine independiente y no tiene el mismo valor que antes, Son rótulos que se ponen, como “cine de culto”, el Dogma o la estupidez del momento. Son pretextos para poder escribir y hacer notas, pero el chiste se agota y al final no quiere decir nada. La palabra “independiente” está absolutamente vapuleada y no sé si siquiera genera respeto. En definitiva, creo que uno tiene que hacer lo que tiene ganas y la independencia es eso, hacer lo que uno tiene ganas, lo que uno quiere y puede sin limitaciones. El resto es marketing. 
Muchos dicen que hacen cine independiente y lo hacen con un montón de plata, ¿entonces cuál es el límite? Porque la independencia a esta altura del partido no tiene nada que ver la plata., La independencia esta en la cabeza,esta en uno. 
Hacer cine independiente ha cambiado mucho. Está muy bien que la tecnología vaya derribando mitos, aunque algunos se dieron cuenta un poco tarde. Pero bienvenidos todos al paraiso digital, (ja) al del video 
... además, en definitiva, ¡la gente no sabe lo que es el cine independiente! Uno no le pregunta al vecino si vio algo de cine independiente. La gente no habla en esos términos, como los cinéfilos,criticos o intelectuales. La gente habla de películas buenas, o malas, y punto.

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El cine independiente

por Raul Perrone

¿Qué puedo decir sobre el cine independiente que no se haya dicho? Recuerdo que me gustaba leer en diarios y revistas la palabra “indie”. Sentía que quería hacer películas con el mismo espíritu que los músicos que hacían rock en un garage...
Hoy, unos catorce años después, me causa un poco de gracia leer que hablen de algunas películas diciendo que son “ independientes”, cualquiera dice que hace cine independiente y no tiene el mismo valor que antes, Son rótulos que se ponen, como “cine de culto”, el Dogma o la estupidez del momento. Son pretextos para poder escribir y hacer notas, pero el chiste se agota y al final no quiere decir nada. La palabra “independiente” está absolutamente vapuleada y no sé si siquiera genera respeto. En definitiva, creo que uno tiene que hacer lo que tiene ganas y la independencia es eso, hacer lo que uno tiene ganas, lo que uno quiere y puede sin limitaciones. El resto es marketing.
Muchos dicen que hacen cine independiente y lo hacen con un montón de plata, ¿entonces cuál es el límite? Porque la independencia a esta altura del partido no tiene nada que ver la plata., La independencia esta en la cabeza,esta en uno.
Hacer cine independiente ha cambiado mucho. Está muy bien que la tecnología vaya derribando mitos, aunque algunos se dieron cuenta un poco tarde. Pero bienvenidos todos al paraiso digital, (ja) al del video
... además, en definitiva, ¡la gente no sabe lo que es el cine independiente! Uno no le pregunta al vecino si vio algo de cine independiente. La gente no habla en esos términos, como los cinéfilos,criticos o intelectuales. La gente habla de películas buenas, o malas, y punto.

 





 

El Cinematógrafo - Cuarta Temporada
26-09-13


 




En Casa No Me Quedo
Raul Perrone - P3nd3jo5


 




Vivo en Arg - Raúl Perrone - Cine: "P3nd3jo5"
11-09-13


Vivo en Arg - Raúl Perrone - Cine: "P3nd3jo5" - 11-09-13.




Booklet P3ND3JO5


 


P3ND3JO5, al fin
La gran película de Raúl Perrone se estrena el viernes en Buenos Aire
Por la otra


Decalogo

Finalmente se estrena en Buenos Aires P3ND3JO5: desde este viernes a las 22:00 hs. y durante todos los viernes de septiembre y octubre en el MALBA. Y desde el jueves 12 en el Gaumont todos los días.

Perrone logró una película extraordinaria. Deja pistas que remiten a muchas y muy variadas tradiciones cinematográficas, desde el primitivismo hasta la extrema contemporaneidad, pasando por el expresionismo, Dreyer, Godard, Pasolini, Antonioni, Favio, Coppola, Gus Van Sant y, claro, el mismo Perrone. Sin embargo, la película no se parece a nada en el mundo, ni siquiera a su filmografía anterior. Su cámara parece haber entrado en un estado de gracia: la espiritualización que logra extraer de las caras de sus pendejos no puede comprenderse en términos de marcación actoral ni tampoco de registro documental. Hay manifestaciones del espíritu que solo pueden verse desde cierto ángulo y en un momento fugaz: Perrone parece haber estado ahí en el momento indicado. Bresson lograba extraer el aura de sus modelos, Sokurov lo hizo en sus Voces Espirituales. El Perro se inscribe en ese pequeño grupo. No logro figurarme una técnica que explique estas capturas, unas instrucciones para lograr algo parecido. Me inclino por la hipótesis de una posesión.

Hay dos rupturas claras respecto de sus películas anteriores: los espacios, las calles, las casas, las paredes y los objetos perdieron su presencia dominante: esta vez Perrone tiende a abstraer los rostros del entorno. P3ND3JO5 es una sucesión de retratos. Está Ituzaingó. No podría no estar. Pero está más que nada en la cara de los pibes. La calle, la plaza y las casas funcionan como un fondo difuso. La otra ruptura es la que va del color saturado de su trilogía anterior hasta este blanco y negro que, una vez más, lo aleja del realismo y transforma a sus modelos en fantasmas de luz y sombra.

Y el otro elemento es la música. Es el medio líquido en el que P3ND3JO5 fluye. Su mezcla de Haendel, Puccini, electrónica y cumbia le confiere a la película una tonalidad inaudita. Es una música muy potente y el gran soporte de este extenso arco dramático. Perrone se recibe de músico.

Tantas innovaciones a esta altura de su filmografía nos permiten volver a pensar el concepto de autor más allá del perezoso recurso de las "constantes temáticas". Un autor no es nunca previo a la obra: es la obra la que hace al autor.

Y una última: Perrone no podría haberse permitido una obra tan libre sin haber construido durante años su libertad artesanal irreductible.



P3ND3JO5, al fin
La gran película de Raúl Perrone se estrena el viernes en Buenos Aire


Decalogo

Finalmente se estrena en Buenos Aires P3ND3JO5: desde este viernes a las 22:00 hs. y durante todos los viernes de septiembre y octubre en el MALBA. Y desde el jueves 12 en el Gaumont todos los días.




Nuevo Facebook Raul Perrone
Por Raul Perrone


Decalogo

Hola cree este face x q habia llegado a los 5000. los q quieran agre garse son bienvenidos manden sus solicitudes, pal q guste. Click Aqui




Nuevo Trailer P3ND3JO5
Por Raul Perrone


P3ND3JO5 de Raul Perrone - TRAILER OFICIAL Estreno from Trivial Media on Vimeo.




Punto de Vista: RAUL PERRONE
por Ana Bugni

Decalogo

El suburbio, la realidad cotidiana de una austeridad que irradia una belleza particular y una mirada que muestra sin juzgar. No es nostalgia, sino el descubrimiento de un mundo paralelo donde el espectador es el testigo silente de una Buenos Aires sumergida. Las Pibas, una película cuya misteriosa sinopsis le corresponde a la perfección: "Dos pibas/un cuarto/una discusión/un espejo/ una puerta/ una que tararea/camina/la otra que se enoja/una fábrica / unos tipos/comen /duermen/una escalera/dos pibas/un cuarto/una discusión/se aman".

Con una treintena de películas filmadas bajo el brazo, Perrone mantiene el perfil bajo y el mismo entusiasmo de un joven que recién arranca. Incluso ahora, con la experiencia y el reconocimiento que le dieron los años, sigue siendo un autodidacta que no deja de sorprenderse. Con múltiples premios en todo latinamérica y el resto del mundo, Perrone nos habla de su pasión, ese deseo impostergable de hacer películas y más películas, esa incansable voluntad de experimentar. Coherente consigo mismo, el cineasta "indie" por excelencia es paradójicamente uno de esos tipos "auténticos" que no tiene nada que envidiarle a nadie y cuya felicidad parece limitarse a una única necesidad: seguir filmando. En sus propias palabras: "el resto es marketing". Dice que no le gustan los festivales, que define como "mercados persas donde se habla de cualquier cosa menos de cine". Pero el "perro" no sólo ladra, muerde con cada película y no para de trabajar. No se mueve de Ituzaingó, donde construyó su mundo y el de sus películas, y se maneja por skype. Después de la presentación de P3ndejo5 en el Bafici Itinerante y antes del estreno de Las Pibas en el marco del Ciclo Cine Inédito programado por Alejandro Fadel en el Espacio Cultural Julio Le Parc, el "Perro" tuvo una charla cibernética con LUPA.

Tu cine es, ante todo, prolífico ¿A qué se debe esta característica?
Es casi fisiológico. Es una necesidad.

En Las Pibas volvés a poner en escena un mundo joven ¿Qué es lo que te atrae de ese mundo para filmarlo?
P3ndejo5 también es sobre eso. Me parece que cuando el cine argentino trata ese tema lo hace desde un lugar poco creíble. En mí es una recurrencia. Me pinta una histora, voy y la hago. Tampoco especulo con eso. Los jóvenes siempre están en mis películas. Y los pibitos, y los ancianos. No están en cambio los tipos de mi edad, que me aburren mucho.

La Argentina que mostrás en tus películas no existe casi en el cine nacional. Ituzaingó es un escenario desconocido para muchos de los espectadores que están en el circuito del Bafici ¿Cómo es tu vínculo con ese espacio urbano? ¿Por qué decidís filmarlo?
Nunca he salido de acá así que hablo básicamente de mi ciudad. Encontré una iconografía muy personal y piola acá. Al principio me preguntaba por qué si Woody Allen podía filmar Manhattan yo no iba a poder filmar acá. Ahora él sale de su ciudad y yo probablemente no lo haga nunca. La verdad es que mi lugar me gusta mucho y aunque haya nacido acá no termino de conocerlo. Por otro lado me parece que lo que toma la cámara siempre es distinto a lo que uno ve. Veo la ciudad retratada de mil maneras distintas y para mí siempre es la primera vez.

La relación entre la ficción y el documental es bastante ambigua en la película, ¿cómo pensas esa escisión?
En mis películas siempre hubo esa impronta. Con Labios de churrasco la gente preguntaba si era un documental. En esa época era mucho más difícil entender algo así. Siempre estuvo esa linea entre el documental y la ficción porque, al no trabajar con actores conocidos, la manera que tienen de hablar hace que el espectador sienta más empatía con ellos y no esté simplemente viendo a un actor recitar un texto. En La Pibas está ese mismo filo. Por momentos te preguntás: ¿esto es verdad, es mentira? Pero eso es lo que más me gusta del trabajo que hago con la gente, con los actores independientes, y con los que no son actores. Me tomó mucho tiempo poder lograr esa cotidianeidad. Es algo sencillo y a su vez es bastante complicado.

¿Cómo fue el trabajo con las chicas de Las Pibas? ¿Cómo lográs esa confianza, entrar a su mundo más íntimo?
Casi siempre me pasa eso. Yo digo que soy como una mosca en la pared, quiero que mi presencia pase desapercibida. Eso se da únicamente cuando los actores tienen un grado de confianza muy grande. También es un trabajo que se hace de a poco. Explicar cómo logro eso no tendría mucho sentido. Pero es una cuestión de hablar mucho y de no verse tanto durante la semana. No quiero agotar ninguna posibilidad que después me reste asombro. Los planos de Las Pibas son planos muy largos y nunca notás la presencia de la cámara. Eso se logra a través del vínculo que se genera. De hecho yo a las pibas no las conocía. No es que era amigo y que eso me permitió filmarlas. Un día estaba aburrido y como tenía muchas ganas de filmar le pregunté a un conocido si no sabía de alguien... y vinieron estas dos chicas. Me puse a hablar con ellas y lo primero que filmé fue la primer secuencia que se ve en la película. Ese material me dio muchas ganas de hacer una película con ellas. Pero no las conocía, no tenía idea de quiénes eran.

En Las Pibas hay un trabajo más experimental, tanto desde el sonido como desde la estructura cíclica del guión ¿De dónde nace esa intención?
Con el tiempo voy adquiriendo nuevas obsesiones. Antes era la cámara, después fue la luz, ahora es el sonido. Es un laburo que vengo experimentando desde películas anteriores. En Las Pibas se profundiza mucho más y en P3ndejo5 explota. Explota a tal punto que les quito la palabra y establezco une regla silente en cuanto a diálogos. Hay un gran trabajo de la banda sonora. Me parece que el sonido es muy importante y que ahí esta la ruptura que hace pensar que lo que estas viendo tiene algo de extrañeza. Es como hipnótico: desde las repeticiones no solo del sonido sino también de la imagen. Es muy cíclico mi cine.

La puerta que se abre y se cierra, la caminata, la música cantada por lo bajo o los reflejos en el espejo... cada plano parece significar desde un lugar muy pensado.
Si. Un plano no se pone por poner, tiene que tener un sentido. Pienso mucho cada vez. Como no hago guiones, escribo editando y filmando. Cuando pongo un plano tiene que tener un significado. Para mi todo tiene un sentido: la puerta, la caminata, la canción que ella repite. Habla de una rutina, una rutina que se corta.

¿Cómo sentís que fue evolucionando tu cine desde las primeras películas hasta estas últimas?
Fue evolucionando de acuerdo a las necesidades y a este karma que tengo de no parar de hacer películas. Me parece que la búsqueda está en no aburrirme y en no repetir. Las Pibas anduvo muy bien en el Bafici, tuvo excelentes críticas y se estrena ahora en Mendoza. De toque salí a hacer P3ndejo5 que no tiene nada que ver con Las Pibas. Podría haber hecho 7 u 8 películas de aquellas que funcionaron. Pero siempre traté de hacer en las siguientes algo completamente distinto. Porque me sale, porque estoy eternamente en la búsqueda. Lo que hace el aburrimiento es chocar creativamente para encontrar nuevas formas de poetizar.

¿Cuál es tu relación con los festivales y la distribución de tus películas?
Es nefasta. No voy a festivales. Al único festival al que voy es al Bafici, y únicamente cuando presento la película. Ni siquiera voy a ver las otras dos veces que se da. No soporto el mundo del cine, no soporto los festivales porque me parece que son como mercados persas donde la gente habla de otras cosas menos de cine. Hablan de plata y se pasan películas como si fueran facturas. Yo las vivo, las sufro y las disfruto desde acá. No voy a los festivales. Skype me salvó la vida. Propongo conferencias por Skype. Termina la película y aparezco en la pantalla.

¿Cómo te sentó el premio a Mejor Director en el último Bafici?
Bien, fueron cinco minutos de alegría. P3ndejo5 me está sorprendiendo. De toque fue a Ecuador y ganó tres premios. El reconocimiento me pone contento pero cuando reflexiono sobre eso y me pregunto "ahora qué", sin pensarlo digo "otra". Trato de que mi mente no se enferme ni entre en estado de pánico. Porque es muy fuerte lo que se escribe, se escribió y se va a seguir escribiendo seguramente como para que yo me ponga a pensar en eso. Tengo que salir a hacer una película para poder exorcizar de alguna manera todo eso. Otra gente tal vez se sentaría a disfrutar de ese reconocimiento por mucho tiempo, yo no.

¿Cómo es el momento de la elaboración del guión?
Lo odio. No hago guiones porque pienso más rápido que lo que escribo. Hago anotaciones y salgo a filmar. La película se va armando a medida que filmo. Es como ir en coche: vas, mientras el auto anda. Es difícil pero no conozco otra manera de laburar que no sea esa. Me gusta redescubrir lo que hago, me gusta ser espectador por primera vez. Es un laburo donde hay que estar muy seguro de lo que vas a hacer para que el tiempo tuyo y el de la gente no sea desgastante. Yo no laburo más de 2 o 3 hs, tengo mucho respeto por la gente. Cuando voy tengo en claro qué es lo que quiero hacer y después cuando edito empiezo a ver la película.

¿Estás filmando algo nuevo?
Acabo de terminar otra: Favula, con V corta. Tiene todos los condimentos de la fábula: un bosque encantado, una selva, personajes malditos, animales...hice todo en un estudio. En su momento pensé en hacerlo en una fábrica abandonada, armar una especie de bosque... pero desgraciadamente mi bolsillo está roto hace tiempo así que lo que hice fue tratar de volver a la fuente del cine primitivo: llevé un proyector con una pantalla y proyecté imágenes de selvas dibujadas. Puse a los actores a actuar delante de eso. Después vino todo un laburo de post-producción, se armó una maqueta de un bosque y metí los actores ahí adentro. Bastante raro. Ahora hace cinco meses que estoy editando la película. Son historias que no se sabe bien en qué época transcurren. Son atemporales. Pueden ser de ahora como del 2090.

¿Cómo te pensás en el marco del cine nacional?
No soy yo el que debería decir eso. Me parece que tengo un lugar bien ganado y que cuando se habla de cine independiente es muy raro que no se me nombre. Yo estoy muy feliz de no tener que ir a los mercados del cine y pasar por instituciones. Hacer lo que hago hace 20 años: soy muy coherente con lo que digo y con lo que hago.

¿Dictas talleres? ¿Cómo es tu trabajo como docente?
Más que docente soy un tipo que le da la oportunidad a la gente de que pueda hacer cosas. En los talleres que doy tengo 140 alumnos. Y están mezclados los que quieren escribir con los que quieren dirigir y los que quieren actuar. Viene mucha gente de afuera: Perú, Chile, Paraguay, Venezuela... Y es gratuito. Me paga la municipalidad. Lo hago en la Casa de la Cultura. Todos los sábados se hacen dos cortos en vivo y después se debaten. Y a fin de año se hacen cortos fuera del taller, se pasan en pantalla grande y se entregan diplomas y premios. Hace ya 15 años que lo vengo haciendo. Por el taller han pasado más de cinco mil personas. Es algo cansador pero muy reconfortante porque los pibes sienten la pasión y tienen la posibilidad de hacer cosas. Desde el 2006 ya se hicieron más de 30 cortometrajes.

¿Qué directores de cine admirás, y quiénes te influenciaron? ¿Wenders, Jarmusch?
Si, yo me encargué de decirlo. Con el tiempo fui cambiando. Me siguen gustando pero me gusta mucho más el cine del '20, que redescubrí y al cual estoy abocado actualmente. Me interesa mucho el cine de Dreyer, el cine de Murnau. Estoy viendo esas obras ahora. No veo cine contemporáneo.





P3ND3J05
Por Revista el amante, Leonardo M. D'Espósito

Decalogo

El suburbio, la realidad cotidiana de una austeridad que irradia una belleza particular y una mirada que muestra sin juzgar. No es nostalgia, sino el descubrimiento de un mundo paralelo donde el espectador es el testigo silente de una Buenos Aires sumergida. Las Pibas, una película cuya misteriosa sinopsis le corresponde a la perfección: "Dos pibas/un cuarto/una discusión/un espejo/ una puerta/ una que tararea/camina/la otra que se enoja/una fábrica / unos tipos/comen /duermen/una escalera/dos pibas/un cuarto/una discusión/se aman".

Con una treintena de películas filmadas bajo el brazo, Perrone mantiene el perfil bajo y el mismo entusiasmo de un joven que recién arranca. Incluso ahora, con la experiencia y el reconocimiento que le dieron los años, sigue siendo un autodidacta que no deja de sorprenderse. Con múltiples premios en todo latinamérica y el resto del mundo, Perrone nos habla de su pasión, ese deseo impostergable de hacer películas y más películas, esa incansable voluntad de experimentar. Coherente consigo mismo, el cineasta "indie" por excelencia es paradójicamente uno de esos tipos "auténticos" que no tiene nada que envidiarle a nadie y cuya felicidad parece limitarse a una única necesidad: seguir filmando. En sus propias palabras: "el resto es marketing". Dice que no le gustan los festivales, que define como "mercados persas donde se habla de cualquier cosa menos de cine". Pero el "perro" no sólo ladra, muerde con cada película y no para de trabajar. No se mueve de Ituzaingó, donde construyó su mundo y el de sus películas, y se maneja por skype. Después de la presentación de P3ndejo5 en el Bafici Itinerante y antes del estreno de Las Pibas en el marco del Ciclo Cine Inédito programado por Alejandro Fadel en el Espacio Cultural Julio Le Parc, el "Perro" tuvo una charla cibernética con LUPA.

Tu cine es, ante todo, prolífico ¿A qué se debe esta característica? Es casi fisiológico. Es una necesidad.

En Las Pibas volvés a poner en escena un mundo joven ¿Qué es lo que te atrae de ese mundo para filmarlo?

P3ndejo5 también es sobre eso. Me parece que cuando el cine argentino trata ese tema lo hace desde un lugar poco creíble. En mí es una recurrencia. Me pinta una histora, voy y la hago. Tampoco especulo con eso. Los jóvenes siempre están en mis películas. Y los pibitos, y los ancianos. No están en cambio los tipos de mi edad, que me aburren mucho.

La Argentina que mostrás en tus películas no existe casi en el cine nacional. Ituzaingó es un escenario desconocido para muchos de los espectadores que están en el circuito del Bafici ¿Cómo es tu vínculo con ese espacio urbano? ¿Por qué decidís filmarlo?

Nunca he salido de acá así que hablo básicamente de mi ciudad. Encontré una iconografía muy personal y piola acá. Al principio me preguntaba por qué si Woody Allen podía filmar Manhattan yo no iba a poder filmar acá. Ahora él sale de su ciudad y yo probablemente no lo haga nunca. La verdad es que mi lugar me gusta mucho y aunque haya nacido acá no termino de conocerlo. Por otro lado me parece que lo que toma la cámara siempre es distinto a lo que uno ve. Veo la ciudad retratada de mil maneras distintas y para mí siempre es la primera vez.

La relación entre la ficción y el documental es bastante ambigua en la película, ¿cómo pensas esa escisión?

En mis películas siempre hubo esa impronta. Con Labios de churrasco la gente preguntaba si era un documental. En esa época era mucho más difícil entender algo así. Siempre estuvo esa linea entre el documental y la ficción porque, al no trabajar con actores conocidos, la manera que tienen de hablar hace que el espectador sienta más empatía con ellos y no esté simplemente viendo a un actor recitar un texto. En La Pibas está ese mismo filo. Por momentos te preguntás: ¿esto es verdad, es mentira? Pero eso es lo que más me gusta del trabajo que hago con la gente, con los actores independientes, y con los que no son actores. Me tomó mucho tiempo poder lograr esa cotidianeidad. Es algo sencillo y a su vez es bastante complicado.

¿Cómo fue el trabajo con las chicas de Las Pibas? ¿Cómo lográs esa confianza, entrar a su mundo más íntimo?

Casi siempre me pasa eso. Yo digo que soy como una mosca en la pared, quiero que mi presencia pase desapercibida. Eso se da únicamente cuando los actores tienen un grado de confianza muy grande. También es un trabajo que se hace de a poco. Explicar cómo logro eso no tendría mucho sentido. Pero es una cuestión de hablar mucho y de no verse tanto durante la semana. No quiero agotar ninguna posibilidad que después me reste asombro. Los planos de Las Pibas son planos muy largos y nunca notás la presencia de la cámara. Eso se logra a través del vínculo que se genera. De hecho yo a las pibas no las conocía. No es que era amigo y que eso me permitió filmarlas. Un día estaba aburrido y como tenía muchas ganas de filmar le pregunté a un conocido si no sabía de alguien... y vinieron estas dos chicas. Me puse a hablar con ellas y lo primero que filmé fue la primer secuencia que se ve en la película. Ese material me dio muchas ganas de hacer una película con ellas. Pero no las conocía, no tenía idea de quiénes eran.

En Las Pibas hay un trabajo más experimental, tanto desde el sonido como desde la estructura cíclica del guión ¿De dónde nace esa intención? Con el tiempo voy adquiriendo nuevas obsesiones. Antes era la cámara, después fue la luz, ahora es el sonido. Es un laburo que vengo experimentando desde películas anteriores. En Las Pibas se profundiza mucho más y en P3ndejo5 explota. Explota a tal punto que les quito la palabra y establezco une regla silente en cuanto a diálogos. Hay un gran trabajo de la banda sonora. Me parece que el sonido es muy importante y que ahí esta la ruptura que hace pensar que lo que estas viendo tiene algo de extrañeza. Es como hipnótico: desde las repeticiones no solo del sonido sino también de la imagen. Es muy cíclico mi cine.

La puerta que se abre y se cierra, la caminata, la música cantada por lo bajo o los reflejos en el espejo... cada plano parece significar desde un lugar muy pensado.

Si. Un plano no se pone por poner, tiene que tener un sentido. Pienso mucho cada vez. Como no hago guiones, escribo editando y filmando. Cuando pongo un plano tiene que tener un significado. Para mi todo tiene un sentido: la puerta, la caminata, la canción que ella repite. Habla de una rutina, una rutina que se corta.

¿Cómo sentís que fue evolucionando tu cine desde las primeras películas hasta estas últimas?

Fue evolucionando de acuerdo a las necesidades y a este karma que tengo de no parar de hacer películas. Me parece que la búsqueda está en no aburrirme y en no repetir. Las Pibas anduvo muy bien en el Bafici, tuvo excelentes críticas y se estrena ahora en Mendoza. De toque salí a hacer P3ndejo5 que no tiene nada que ver con Las Pibas. Podría haber hecho 7 u 8 películas de aquellas que funcionaron. Pero siempre traté de hacer en las siguientes algo completamente distinto. Porque me sale, porque estoy eternamente en la búsqueda. Lo que hace el aburrimiento es chocar creativamente para encontrar nuevas formas de poetizar.

¿Cuál es tu relación con los festivales y la distribución de tus películas?v Es nefasta. No voy a festivales. Al único festival al que voy es al Bafici, y únicamente cuando presento la película. Ni siquiera voy a ver las otras dos veces que se da. No soporto el mundo del cine, no soporto los festivales porque me parece que son como mercados persas donde la gente habla de otras cosas menos de cine. Hablan de plata y se pasan películas como si fueran facturas. Yo las vivo, las sufro y las disfruto desde acá. No voy a los festivales. Skype me salvó la vida. Propongo conferencias por Skype. Termina la película y aparezco en la pantalla.

¿Cómo te sentó el premio a Mejor Director en el último Bafici?

Bien, fueron cinco minutos de alegría. P3ndejo5 me está sorprendiendo. De toque fue a Ecuador y ganó tres premios. El reconocimiento me pone contento pero cuando reflexiono sobre eso y me pregunto "ahora qué", sin pensarlo digo "otra". Trato de que mi mente no se enferme ni entre en estado de pánico. Porque es muy fuerte lo que se escribe, se escribió y se va a seguir escribiendo seguramente como para que yo me ponga a pensar en eso. Tengo que salir a hacer una película para poder exorcizar de alguna manera todo eso. Otra gente tal vez se sentaría a disfrutar de ese reconocimiento por mucho tiempo, yo no.

¿Cómo es el momento de la elaboración del guión?

Lo odio. No hago guiones porque pienso más rápido que lo que escribo. Hago anotaciones y salgo a filmar. La película se va armando a medida que filmo. Es como ir en coche: vas, mientras el auto anda. Es difícil pero no conozco otra manera de laburar que no sea esa. Me gusta redescubrir lo que hago, me gusta ser espectador por primera vez. Es un laburo donde hay que estar muy seguro de lo que vas a hacer para que el tiempo tuyo y el de la gente no sea desgastante. Yo no laburo más de 2 o 3 hs, tengo mucho respeto por la gente. Cuando voy tengo en claro qué es lo que quiero hacer y después cuando edito empiezo a ver la película.

¿Estás filmando algo nuevo?

Acabo de terminar otra: Favula, con V corta. Tiene todos los condimentos de la fábula: un bosque encantado, una selva, personajes malditos, animales...hice todo en un estudio. En su momento pensé en hacerlo en una fábrica abandonada, armar una especie de bosque... pero desgraciadamente mi bolsillo está roto hace tiempo así que lo que hice fue tratar de volver a la fuente del cine primitivo: llevé un proyector con una pantalla y proyecté imágenes de selvas dibujadas. Puse a los actores a actuar delante de eso. Después vino todo un laburo de post-producción, se armó una maqueta de un bosque y metí los actores ahí adentro. Bastante raro. Ahora hace cinco meses que estoy editando la película. Son historias que no se sabe bien en qué época transcurren. Son atemporales. Pueden ser de ahora como del 2090.

¿Cómo te pensás en el marco del cine nacional?

No soy yo el que debería decir eso. Me parece que tengo un lugar bien ganado y que cuando se habla de cine independiente es muy raro que no se me nombre. Yo estoy muy feliz de no tener que ir a los mercados del cine y pasar por instituciones. Hacer lo que hago hace 20 años: soy muy coherente con lo que digo y con lo que hago.

¿Dictas talleres? ¿Cómo es tu trabajo como docente?

Más que docente soy un tipo que le da la oportunidad a la gente de que pueda hacer cosas. En los talleres que doy tengo 140 alumnos. Y están mezclados los que quieren escribir con los que quieren dirigir y los que quieren actuar. Viene mucha gente de afuera: Perú, Chile, Paraguay, Venezuela... Y es gratuito. Me paga la municipalidad. Lo hago en la Casa de la Cultura. Todos los sábados se hacen dos cortos en vivo y después se debaten. Y a fin de año se hacen cortos fuera del taller, se pasan en pantalla grande y se entregan diplomas y premios. Hace ya 15 años que lo vengo haciendo. Por el taller han pasado más de cinco mil personas. Es algo cansador pero muy reconfortante porque los pibes sienten la pasión y tienen la posibilidad de hacer cosas. Desde el 2006 ya se hicieron más de 30 cortometrajes.

¿Qué directores de cine admirás, y quiénes te influenciaron? ¿Wenders, Jarmusch?

Si, yo me encargué de decirlo. Con el tiempo fui cambiando. Me siguen gustando pero me gusta mucho más el cine del '20, que redescubrí y al cual estoy abocado actualmente. Me interesa mucho el cine de Dreyer, el cine de Murnau. Estoy viendo esas obras ahora. No veo cine contemporáneo.

 





Un maestro del cine contemporáneo habla de PENDEJOS
La Otra

Decalogo

Hace pocos días se llevó a cabo la tercera edición del Festival Lima Independiente, en la que resultó ganadora la película P3ND3JO5, de nuestro amigo de Ituzaingo, Raúl Perrone. El jurado que la premió estaba integrado, entre otros, por Leny Fernández, Sylvain George -ganador del BAFICI 2012 por su Qui'ls reposent en revolte (Des figures de guerres)- y el maestrísimo Apichatpong Weerasethakul, uno de los más grandes cineastas del mundo actual. Pablo Ratto, productor de P3ND3JO5, cuenta que recibió carta de Apichatpong, en la que le dice textualmente: "Dear Pablo, What a surprise! I love P3ND3JO5 very much and very happy to learn that you are supporting Raul for his beautiful work. We the jury members agree that it is monumental. It is an explosion of youth's energy that slowly disintegrates and leaves you with ghostly tears. Are there other festivals that you have submitted to? I am rooting the film for more and more people to see it!

Decalogo





 

Dulce de Leche Perrone
Por Roger Koza


Decalogo

El 12 de abril de este año, a las 10.15 de la mañana, veía en la sala 7 del Village Recoleta, P3ND3JO5. Salí de la sala con una convicción y un plus de clarividencia: sabía que se trataba de un film histórico para la cinematografía vernácula. (Oscar Cuervo ya me lo había advertido; él había visto el film unos meses antes y ya había entendido de que aquí había un film gigante). Escribí inmediatamente una breve nota para el diario y me animé a declarar en radio, y por escrito luego: P3ND3JO5 tendrá un lugar en la historia del cine nacional (e internacional) como lo tuvieron en otras décadas Invasión, El dependiente, Tiempo de revancha, Juan como si nada hubiera sucedido, La libertad, La ciénaga, Historias extraordinarias y debería tener, según mi juicio, Tierra de los Padres. Después vino la aseveración de Cozarinsky: "P3ND3JO5 es el mejor invento argentino después del dulce de leche", y un amigo muy influyente, a quien le había dicho lo que pensaba sobre el film de Perrone, le dio entonces su asentimiento y hasta la fue a ver para decir lo que se debe: "notable". "Koza" con K fue insuficiente; él necesitaba un Koza con C seguido por "risnky" para poder creer del todo. No importa cómo ni gracias a quién, lo importante es que la vio. Y ahora P3ND3JO5 ganó en el Festival Internacional de Cine Independiente de Lima. Y en el jurado estaban Apichatpong Weerasethakul y Sylvain George (también Leny Fernández). En esa competencia había mucho para premiar: la grandiosa Avanti Popolo, la extraordinaria Lukas, The Strange, la genial Bestiaire, y varios títulos más. Pero los realizadores de Figuras de guerra y Tropical Malady, junto con Fernández, eligieron la película de Perrone. Desde este blog celebro el reconocimiento y el premio. No soy amigo de Perrone, a quien vi tres veces en mi vida y al que sí respeté desde siempre. Algún mal intencionado me ha dicho que mi apoyo incondicional a este film se debe a que Pablo Rato está involucrado en él. A Pablo lo conozco un poco más, pero tampoco es un amigo de toda la vida. Yo creo en el cine y cuando veo películas como P3ND3JO5, no sólo me entusiasmo y peleo por ellas, sino que siento el deber de responder y devolver lo que he recibido de ellas. Este film me permite creer en el cine y en el mundo. Mi infinito agradecimiento.




Fotos de Biografia

Decalogo

Por qué quiero filmar? ¿Para qué seguir filmando? Son preguntas que me hago a diario y siempre llego a lo mismo: porque si, para seguir contando. ¿Y por qué carajo seguir contando? Si siempre digo ¿esta va a ser la última? Y ya estoy pensando en otra, y mil veces me puteo y mil veces me seguiré puteando. Nunca pienso en fundaciones, el instituto, en concursos. En nada, simplemente salir a filmar, pero… ¿para qué? Si no tengo nada que ver con esto, ni siquiera gano guita(al contrario) y tampoco sé cómo se hace (ganar guita, digo). No tengo nada que ver con este mundo, cada vez me importa menos este circo que rodea al cine, pero quiero dejar un documento. . Igual sigo pensando para qué filmo, para qué sigo haciéndolo y no se por qué carajo no puedo dejar de hacerlo. El otro día me preguntaron que era para mí el cine y dije, no sé. Quiero seguir buscando el riesgo estético como lo vengo haciendo desde hace tiempo. Y cada vez mas. Es el camino que elegí y es lo único que me hace querer seguir soñando en hacer películas, seguir buscando belleza en las imágenes, seguir reflexionando, haciendome preguntas. Nunca me interesó ser correcto, , por eso sigo trabajando con mi pequeña cámara digital y amigos y hago lo que creo que tengo que hacer.





Revista argentina Las Naves

Decalogo

La revista argentina Las Naves, en colaboración con la alemana Revolver, le pregunta a 39 directores o colectivos de directores de distintas partes del mundo por qué hacen cine. Esta es la respuesta manuscrita del director argentino Raúl Perrone, director de Pendejos y ganador en el FICC.




BAFICI: Perrone en estado de gracia
Oscar Cuervo
Decalogo

P3ND3JO5: Perrone logró una película extraordinaria. Deja pistas que remiten a muchas y muy variadas tradiciones cinematográficas, desde el primitivismo hasta la extrema contemporaneidad, pasando por el expresionismo, Dreyer, Godard, Pasolini, Antonioni, Favio, Coppola, Gus Van Sant y, claro, el mismo Perrone. Sin embargo, la película no se parece a nada en el mundo, ni siquiera a su filmografía anterior. Su cámara parece haber entrado en un estado de gracia: la espiritualización que logra extraer de las caras de sus pendejos no puede comprenderse en términos de marcación actoral ni tampoco de registro documental. Hay manifestaciones del espíritu que solo pueden verse desde cierto ángulo y en un momento fugaz: Perrone parece haber estado ahí en el momento indicado. Bresson lograba extraer el aura de sus modelos, Sokurov lo hizo en sus Voces Espirituales. El Perro se inscribe en ese pequeño grupo. No logro figurarme una técnica que explique estas capturas, unas instrucciones para lograr algo parecido. Me inclino por la hipótesis de una posesión. Hay dos rupturas claras respecto de sus películas anteriores: los espacios, las calles, las casas, las paredes y los objetos perdieron su presencia dominante: esta vez Perrone tiende a abstraer los rostros del entorno. P3ND3JO5 es una sucesión de retratos. Está Ituzaingó. No podría no estar. Pero está más que nada en la cara de los pibes. La calle, la plaza y las casas funcionan como un fondo difuso. La otra ruptura es la que va del color saturado de su trilogía anterior hasta este blanco y negro que, una vez más, lo aleja del realismo y transforma a sus modelos en fantasmas de luz y sombra. Y el otro elemento es la música. Es el medio líquido en el que P3ND3JO5 fluye. Su mezcla de Haendel, Puccini electrónica y cumbia le confiere a la película una tonalidad inaudita. Es una música muy potente y el gran soporte de este extenso arco dramático. Perrone se recibe de músico. Tantas innovaciones a esta altura de su filmografía nos permiten volver a pensar el concepto de autor más allá del perezoso recurso de las "constantes temáticas". Un autor no es nunca previo a la obra: es la obra la que hace al autor. Y una última: Perrone no podría haberse permitido una obra tan libre sin haber construido durante años su libertad artesanal irreductible. ".





DecalogoQartos ISAT
Viernes 31 a la medianoche / ISAT

El viernes 31 de mayo, el ciclo semanal dedicado a los cortometrajes, presenta Qartos, un proyecto pensado, gestado y llevado a cabo por el director Raúl Perrone (Graciadió, Labios de churrasco, La mecha), que consta de ocho cortometrajes entre 4' y 7' en los que siempre hay dos o tres personas conversando en un cuarto. El director dijo al respecto: "Me da la impresión de que un cuarto es como un confesionario donde siempre se encierra la gente a hablar de ciertas cosas secretas".





En el marco del 15 bafici Kualkiera le realizó una entrevista a Raúl Perrone director de P3nd3jo5
www.kualkiera.com

Preguntas:
1- ¿Por qué dices que en la filmación de P3ND3JO5 te sentiste feliz, a diferencia de otras filmaciones que no disfrutaste? 00:19
2- En P3ND3JO5 vuelves al mundo de la adolescencia ¿filmar este mundo es un misterio por descubrir o es un espejo en el que te reflejas? 02:41
3- ¿Con lo difícil que es ver una película tuya, sientes que sólo el hecho de hacerla es suficiente para ti? 05:49
4- ¿ En tu manifiesto cinematográfico dices que si una película no se sostiene en VHS no se sostiene tampoco en ningún otro formato, ¿en tu que hacer, cómo encuentras ese hecho sostenerse? 08:08
5- ¿ Le das más prioridad a la filmación o a la edición? 11:09
6- ¿No has pensado en filmar en otro lugar que no sea Ituizangó, como Kiarostami, quien sugiere que filmar en Italia o Japón fueron retos para no repetirse? 12:40
7- ¿Qué es y de dónde surge Las ganas que te deseo? 14:32
8- ¿ Fuiste dibujante, qué de esta labor sientes que te influyó para hacer cine? 15:49
9- ¿ Qué le inculcas a tus alumnos con mayor fervor? 18:22




 


LOS FANTASMAS DE PERRONE
Por Roger Koza

En la sección argentina, Raúl Perrone estrenó P3NDE3JO5, que, como dijera Edgardo Cozarinsky, "es lo mejor que se inventó en Argentina después del dulce de leche". No hay antecedente en el cine argentino de algo semejante, y por eso está muy bien que haya ganado en la categoría de mejor director de la competencia argentina. Después de 30 películas, el director que hizo de Ituzaingó un cosmos enteramente compatible con el cine consiguió hacer su obra maestra. ¿De que se trata? ¿Cuál es su originalidad verificable?.

Decalogo A pesar de que todavía hay incrédulos frente a la evidencia, P3NDE3JO5 es un film formidable, singular y de un riesgo ostensible. En principio, se trata de una elegía sobre skaters de Ituzaingó; su estética remite al cine mudo y es al mismo tiempo una "cumbiópera". El neologismo podrá sonar un poco impreciso (la concepción musical omnipresente es más electrónica), pero la filiación con el cine silente excede a la mera incorporación de intertítulos para la interacción verbal de los personajes; es en la fascinación por la gestualidad de los rostros, que alcanza incluso una dimensión religiosa, en donde el film se siente en consonancia con el pasado inicial e iniciático del cine.

No es descabellado entonces que se cite (y se vea) un fragmento de La pasión de Juana de Arco, de Carl T. Dreyer. Dividida en tres actos y una coda, las historias de P3NDE3JO5 son tan sencillas como universales: la cotidianidad de un skater solitario y distraído y su habitual vagabundeo; una pareja joven y la historia de un embarazo; un evento delictivo y desafortunado que termina con la muerte de dos jóvenes, destino previsible pero filmado con una inesperada elegancia. La nueva película de Perrone, su obra número 30, es una de las más importantes del cine argentino reciente.

Un hallazgo de este BAFICI, una película que permanecerá en el tiempo; sus imágenes eternas, bellas, tristes, ya pertenecen a la historia del cine (vernáculo). *** P3ND3jO5



DecalogoRoger Koza: La impresión inmediata que se tiene al ver P3NDE3JO5 es que se trata de una obra muy importante en tu carrera. Es un film de una duración particular, y no es precisamente ése el único riesgo que asumís como director. ¿Cómo concebiste la película? ¿A qué se debe esa apropiación moderna y heterodoxa del gesto inicial del cine en su estadio silente, gesto que además incluye una cita concreta a un film extraordinario de Dreyer?

Raúl Perrone: Básicamente, porque observo una contaminación. Hace un tiempo decidí dejar de ver películas. En general soy incrédulo; creo que ni quienes hacen películas creen en ellas. Lo que solemos ver es una gran mentira y muy pocos quieren asumir riesgos. Y yo vivo pendiente del riesgo, y lo tomo desde hace mucho tiempo. Entiendo que P3ND3JO5 invite a hablar de riesgos, ya que es un film que asume riesgos evidentes, pero hace mucho tiempo que tomo riesgos importantes en todas mis películas. Quiero decir: vengo trabajando para consolidar lo que vengo desarrollando hace tiempo; ya en otras películas probé pequeñas cosas, insistí con otras, como por ejemplo el loop. Debido a que soy yo quien trabaja en el diseño de sonido e imagen, y somos tan sólo cuatro personas trabajando en mis películas, no dependo de nadie. Y así tengo un control absoluto de lo quiero hacer y de cómo quiero contar algo. Cuando pasó lo que pasó con Las pibas, film que tuvo una muy buena repercusión y que anduvo muy bien, me atormentaba la posibilidad de repetirme después de 30 películas. Entonces empecé a buscar un modo de romper con aquello que me resultaba lo más consistente en mis películas: los diálogos. Ha sido siempre así, porque solían ser diálogos creíbles, capaces de representar las formas naturales de expresión de la gente. Me pregunté: ¿qué pasaría si hago una película sin diálogos? Ya lo había intentado, y hay una película que se llama Tarde de verano, que la presenté en el BAFICI en 2006: una japonesa se encontraba con un pibe, y ellos no hablaban, no podían. Es decir: venía intentando algunas cosas, hice algunos intentos, pero no me había volcado de lleno a realizar un film como el que hice. Es mi posición política: éste es mi cine. Hoy tal vez me da un poco de miedo, pero cuando la rodé no me importaba nada. Y ahora que se ha visto ratificó que hice algo bien. Yo busco, siempre busco, como si fuera un pendejo. Todavía busco otras formas. Porque el cine puede morir, y yo no quiero que muera.

DecalogoRK: Has elegido contar tres historias, en donde tus pendejos son exponentes juveniles de un universo que te es propio, el de la vida en Ituzaingó. Los relatos, tan sólo unidos por un espacio y una escena específica, son distintos, y hay sí un crecimiento de menor a mayor en su dramatismo hasta llegar a la coda. ¿La materia del relato es fruto de tu imaginación, retoma historias de los propios pibes no actores, o se trata de un trabajo de composición conjunta? RP: No, no hay absolutamente nada de eso. Como sabés, yo trabajo sin guión. A veces me pasa como cuando dibujaba: me enfrento a una hoja en blanco y empiezo. Llego al lugar de la filmación y se da algo mágico que me cuesta explicar cómo funciona. Por ejemplo: llegué a filmar una escena y me encontré con la morochita que estaba apoyada sobre una pared mirando y a ese chiquito de 14 años, quienes protagonizan el segundo acto. Ellos no se conocían, pero de inmediato intenté que se estableciera un vínculo entre los dos, y quise filmarlos. Y la historia que decidí contar (la que tiene que escapar de la obviedad, uno de mis miedos más profundos) se constituyó a partir de una tragedia en la que un chico de 14 años salía con una chica de 20,. Y leyendo las noticias en donde se puede leer el recurrente suicidio de adolescentes, el que suele ser de mutuo acuerdo y por cuestiones centradas en el amor, de ese encuentro con los dos chicos y las noticias surgió el segundo acto. Y respecto del tercer acto simplemente les pedí a los chicos que se sienten en la plaza y empecé a registrar sus miradas, algo que ya había hecho en Las pibas. Me gusta mucho que en mis películas el público al ver mire. P3ND3JO5

DecalogoRK: Sí, hay algo extraordinario en lo que decís, algo que afecta la percepción de quien mira tu película, y que tiene que ver en cómo el film lleva a mirar cada rostro que se ve en la película. En ese sentido, la película parece apoyarse en la fotogenia de esos modelos vivientes, casi en un sentido bressoniano. Quería preguntarte algo respecto a la concepción musical del film, el que combina géneros musicales disímiles; se puede constatar pasajes de música electrónica, fragmentos de cumbia y citas directas de obras musicales de la tradición clásica. RP: Puccini y Händel.

RK: Sí, exactamente. ¿Por qué elegiste esta multiplicidad musical para ambientar sonoramente a P3ND3JO5? RP: Está relacionado con algo que ya te dije: no soporto la obviedad, es una lucha permanente. Pienso todo el tiempo sobre cómo evitarla. Frente a una película de skaters, lo obvio hubiera sido filmar con un gran angular, poniendo la cámara en la patineta y música punk. Sabía que ese no era el camino. Al empezar con el montaje lo hacía escuchando solamente ópera. En cierta manera, tuve presente que el film iba a ser una ópera y que iba a tener una coda. No sé por qué. No deseaba hacer ni un tríptico, ni una trilogía. Quería hacer una ópera y me pregunté en qué está basada una ópera. No quería musicalizar con un piano. Y fue así que empecé a probar este concepto operístico. Fue entonces cuando alguien me alcanza una obra de cumbia dub, un género raro de cumbia electrónica. Lo escuché y me di cuenta que era muy bueno, ideal para romper con los prejuicios con la cumbia y musicalizar la película. Ver los rostros del film con ese acompañamiento musical funcionaba. Por otra parte, los chicos que hicieron la música nunca habían visto la película, jamás la vieron. Yo les iba contando y ellos me enviaban lo que estaban haciendo en MP3. Entonces probaba; ellos creían que las iba a utilizar en tal escena pero yo las ubicaba en otra secuencia. De algún modo yo también hacía de DJ: sacaba algo y lo ponía en otro lugar. Y después les pedí que escucharan a Puccini y a Händel. Les envié música de ambos compositores y les pedí que intervengan sobre algunas de sus piezas. Y empezaron a trabajar sobre ese material y al escucharlo supe que ese era el sonido de la película. De ese modo, la música le iba a dar un sentido a cada historia; la ópera se utiliza en ciertos momentos, el piano en otros; lo mismo sucede con la cumbia. La idea es que la música va contando en sus propios términos el transcurrir de las historias. Incluso hasta hay un guiño a Los violadores. En definitiva: el riesgo fue total y absoluto. Yo sabía lo que estaba haciendo. Sabía muy bien a qué me estaba exponiendo. Sé a qué me expongo en cada película. Pero a su vez no puedo concebir hacer cine si no es de ese modo.

DecalogoRK: En P3ND3JO5 se puede observar la similitudes y diferencias respecto de un film notable, el penúltimo de tu filmografía, como Las pibas. Un ejemplo son los travellings: en Las pibas solías seguir al personaje que trabajaba en una fábrica yendo a su trabajo. Los travellings laterales se repetían a lo largo del relato. Acá sucede algo similar, pero los travellings simplemente siguen al skater en su desplazamiento. La repetición también funciona en dos situaciones particulares: una se aplica a una zona de encuentro entre los personajes de la tres historias y los recurrentes y bellos fundidos del cielo. ¿Por qué insistir en las repeticiones? ¿Qué buscás? RP: Los cielos están en casi todas mis películas. Y aquí se trataba de algo fundamental: esos pibes terminan ahí. Y son los cielos que puse en Al final la vida sigue, igual, en homenaje a Galván. Son pequeños detalles y guiños; sospecho que cuando ya no esté en este mundo y alguien pueda ver mis películas podrá descubrir cómo fui repitiendo cosas a lo largo de todas mis películas. Y eso debería ser –me parece- el laburo de un autor: un autor se copia a si mismo, un modo particular para no olvidar lo que hace. Yo no me olvido de lo que soy; no me la llevo de canchero y no me olvido en dónde estoy. Y los cielos en sí son repetitivos, y tienen un sentido en cada acto y están en el tiempo preciso que los muestro. Y lo mismo pasa cuando los pibes juegan con las almohadas y se tiran en la cama. Prefiero no decir qué pensé cuando incorporé esos pasajes; seguro que tenés una opinión, pero yo no quiero decir qué se tiene que ver. Esos elementos están ahí. Y si el film interpela y traspasa, cada espectador podrá entender lo que pueda y quiera entender. Eso es suficiente. Uno no debe explicar las películas. P3ND3JO5

RK: Ya sucedía en unos de tus cortos recientes, en SEM, para ser precisos, en el que había una suerte de difusa pero perceptible dimensión religiosa en su epílogo. Aquí la voluntad es explícita, incluso hay un texto de Pasolini, un texto clave que se puede leer al final del film y determina la naturaleza completa de la película. ¿A qué se debe esta irrupción de lo religioso? RP: Eso está desde Labios de churrasco. La virgencita de Luján estaba presente en aquel film; yo soy así, tengo esas creencias, todas las mañana agradezco. A veces pienso que los espectadores se van a cagar de risa. Si te fijas, en cada una de las películas se puede ver un cuadro de San Cayetano, que es mío, y yo lo llevo a todos los rodajes y aparece en todas las películas; es siempre el mismo cuadro. Y el póster del film es la imagen de una virgen. Y ese pibe es una virgen; así lo vi cuando lo filmé. Y fue ese el tratamiento estético elegido para que así lo pareciera. Tengo un gran interés por lo religioso. Eso es algo que veía en Favio y que se traducía en la forma de tratar a la gente con la que trabajaba. Decir: "Dios te bendiga", cosas así. No voy a la iglesia, tampoco creo en los curas. Pero sí creo en esas cosas y en Dios. Y por eso filmo los cielos; son cosas que pertenecen a mi mundo.

RK: Y a la vez hay algo profundamente materialista en tus películas. La presencia del cuerpo es ostensible en P3ND3JO5: los chicos patinan y sus cuerpos son el lugar del movimiento. La película combina esos dos órdenes: una iconografía religiosa y una materialidad precisa. ¿Qué pensás al respecto? En Las pibas también había una preocupación por mostrar el cuerpo como fuerza de trabajo. Aquí, el cuerpo es una superficie de deslizamiento, un motor; tengo la impresión de que el film retrata un limbo material, una zona de existencia sin rumbo en donde lo único real es el cuerpo y el único deseo consiste en moverse. RP: El cine que veía, el cine que ya no veo, algo que te decía antes, me lleva a decir: no le creo a la gente cuando habla, ni cuando mira. Mientras hacía esta película recordaba algo que dijo Dennis Hopper sobre algo que había dicho James Dean: "La gente en el cine no fuma, hacen que fuman". Y tenía 24 años. Yo podría poner una cámara, decirte que me mires y filmarte. Pero yo tengo que hacer algo más: tengo que llevarte a otro lado, tengo que crear un estado de ánimo. Mi forma de dirección es ir hablando al filmar. Esta película y otra que estoy haciendo, me permitió dirigir hablando. Ahora dirijo hablando. Y pido que miren, y miran. Y de ese modo descubro que hay una cierta sensualidad. Recuerdo que cuando mostré el tráiler se trataba sólo de pibes mirando y la gente me llamaba emocionada. Después veremos si se bancan dos hora y media de película. Pero ya está.

RK: En ese sentido, no te preocupes: el tiempo de la película vuela. RP: Tenía mucho miedo.

RK: Tal vez hay ahí una novedad para tu obra, pues el film denota un modo particular de trabajar el tiempo del relato. RP: Yo tenía mucho, mucho miedo; mis películas suelen durar 70 minutos.

RK: Me parece que todo el film tiene una cadencia que atenúa la duración y que al combinarse con la música y el sonido dilata el tiempo. RP: Sí, tengo una teoría sobre eso. Para mí el sonido de una película no es la música. Aquí el sonido de los trenes se confunden con el sonido de los skates. Por momentos, el skate se convierte en un tren. Hay balazos, voces imprecisas, de tal modo que no se puede decir que P3ND3JO5 sea una película muda. No sé cómo llamarla; tiene intertítulos, es una película con textos, y en ciertos pasajes hay sonido directo; por ejemplo: cuando el pibe abre la puerta y va a buscar el arma. La combinación de todos esos elementos es la música del film y no la música que la película tiene. Y la música en sí está; acompaña situaciones dramáticas y ayuda con ciertos climas. Todo debe trabajarse de un modo equitativo: el sonido, la luz, la imagen, lo que uno le pide a los actores, y más en este caso que no son profesionales. Tal vez no sea como en Bresson y lo que él entiende por modelo; para mí se trata de una combinación de la persona-personaje. Igual siento a Bresson como un padre; me hubiera gustado muchísimo conocerlo. Como sea, hacer una película lleva mucho tiempo. Es un laburo como el que hace un zapatero, como el tipo que va a una fábrica. Yo me calzo el overol y marco tarjeta. En ciertas ocasiones son las dos de la mañana y estoy editando. Y a la mañana voy al taller y hago cosas; nunca estoy cansado. Si se ama lo que se está haciendo, si te enamora, no existe el estar cansado. Y volviendo al tema de la mirada, cuando subí al tumblr dos o tres planos de los pibes, alguien, a quien le agradezco profundamente y no conozco, me dijo: "Sos el Dreyer suburbano". ¿Dreyer? No me acordaba; había visto La pasión de Juana de Arco hace muchos años. Y me fui a ver La pasión de Juana de Arco. Y cuando la vi, y más allá de hacer el homenaje directo, que fue poner un pasaje cuando aparece la piba muerta, me pasó algo con una persona que no tiene una gran cultura cinematográfica. Al ver el plano de Dreyer me dijo: "¿Ese plano lo hiciste vos?" Y así fue que decidí poner lo de Dreyer, y es un momento importante. La chica lo ve, entiende que en la muerte habrá libertad, y encima aparece el otro genio, Artaud. P3ND3JOS

RK: Otro motivo que se repite, en ocasiones como un recurso estilístico, en otros momentos como una decisión capital en torno a lo que estás contando, es el uso de fundidos fantasmales: las imágenes adquieren una dimensión espectral. ¿A qué responde esa decisión formal? RP: La decidí en el montaje, un poco llevado por un diálogo que tienen los dos tipos en el skate park en el segundo acto. Ahí los personajes hablan de cómo los muertos nos miran. De allí que aparezcan fantasmas: son esos pibes que siguen en la plaza y por eso el plano final del túnel con sus fantasmas. No se trata solamente de una licencia poética; es una decisión que habla de una convicción: ellos están ahí. Y van a estar siempre. Cuando uno se mete en el mundo de los skaters, que es un mundo muy cerrado (al que comparo con el cine independiente, no todo), uno se encuentra con un mundo cerrado y de mucha desconfianza. Pero a la vez, es curioso, es un mundo solidario y de empuje, en donde no se gana dinero. Y los tipos van; algunos ya son tipos grandes, y le siguen dando a la tablita. Y además hay una solidaridad que va más allá de las edades: se ayudan entre sí, tengan 20, 40 o un niño de 8 años.

RK: Eso lo mostrás en un pasaje en el que se ve un plano general fijo en el que se puede constatar la diversa composición generacional de los skaters. RP: No hay discriminación, todos comparten. Quería mostrar esa experiencia, me resultaba muy interesante. Alguien me decía que no mostraba a los skaters haciendo pruebas geniales. No es estrictamente una película de skaters. Podrían haber jugado al fútbol. Pero van en skate, y es algo que a mí me gusta porque tiene que ver con la plasticidad, con ballet. En ciertos planos, al dejar tan sólo sonando el piano, los propios movimientos del skater parecen el movimiento de un bailarín. Es seguro que si hiciera una película de fútbol la haría sin fútbol. La pregunta es cómo hago una película sobre un tema X sin que eso esté pasando. Ahí también está el desafío, no solamente en lo formal. La radicalidad y el desafío pasa por algunas decisiones que se toman antes de empezar una película. Yo decidí hacer una película en blanco y negro, en 4:3, un formato en el que hace mucho que no filmaba, utilizando el plano de iris, como Griffith lo hacía en el cine mudo; ya había buscado cosas similares en Labios de churrasco. Tengo la impresión de que hay que volver a las fuentes, a cierto estado virginal de la experiencia cinematográfica. Pero alguien me dijo que esta película puede ser de 1927 como del 2178. No importa. Tal vez alguien la ve y no sepa cuándo fue filmada. Y eso tal vez pueda ser un elogio. Me podría haber hecho el canchero y meter un videoclip.

RK: Ése era el riesgo más evidente que tenías que sortear, al retirar el orden del discurso y sustituirlo por música y sonido. La clave del film es cómo conjurar esa apropiación estética del negocio de la música. RP: Era un riesgo y en todo momento pensaba sobre eso. A cualquier imagen le ponés música y puede convertirse en un clip. Vos mostrar la separación de una pareja y la musicalizás como suele hacerse en el cine argentino y es un videoclip mal filmado. Y acá la música acompaña el espíritu de los pendejos: sabés que ellos no te están engañando. Eso responde a algo que siento, a una experiencia sensible, no porque quede bien. El oficio de hacer películas es buscar y buscar. Si yo fuera músico no pararía de componer. Hacer muchas películas. Eso me gustaba de Fassbinder. Están los que hacen una película en 7 años, y están los enfermos que hacemos muchas en poco tiempo. Es que para mí las imágenes responden a una búsqueda de belleza, y yo filmo para tener ganas de seguir filmando. Filmo un plano y me gusta, y ya de él quiero hacer una película.



Diario del bafici –ricagnano-
Por Alejandro Ricagno

DecalogoEmpecé cansado, como si fuera el cuarto día del Bafici y no el primero. No me dieron catalogo- están pijoteros este año y no tengo ganas de pelear. Uno históricamente ha escrito en por lo menos tres de los catálogos de su historia, y ha sido programador invitado, sin cobrar un peso por ello, pero en fin…. Recoleta me queda lejos de lo que para mí era "el circuito" (Hoyts a la mañana, San Martín, la ahora ausente Alianza francesa, alguna eventual al 25 de Mayo). Encima, las que me interesan de Panorama no las dan en funciones de prensa o las dan por Caballito a hora de las de prensa. Llegar en bondi a la mañana hoy duró casi 50 minutos lo que debía ser menos de media hora. Y encima para cargar las entradas se empieza a las 9… o sea mientras estoy viajando. Espero poder cargar mañana.

Hoy vi dos películas y un experimento (fallido). Las dos películas eran argentinas. Una fue P3ND3JO5, el largo de Perrone, sobre el que se escribió en La otra. Hace tiempo que no veía una del Perro, me perdí Las pibas, el año pasado, y la nueva trilogía cuando se dio en el Cosmos. Así que del Perrone "colorista" como lo llamó Oscar, no puedo decir nada, como tampoco del salto a este crudo, excesivo jugado a su propia pulsión visual. Y de este lo que puedo decir, es la experimentación, su apuesta más jugada – en su duración, en su estructura narrativa que omite los diálogos, hablados por los intertítulos, y hace de su banda sonora un trabajo excepcional de dub y cumbia – cumbiópera, la llama el Perro. La película me gustó, y a horas de haberla visto me gusta más. Me pareció un regreso a los orígenes del Perro, y a los orígenes del cine. O de ciertos estados presentes en lo mejor de su obra. Sin duda esta es la más perroniana de todas. Pero -aún medio en estado hipnótico dubizado-, al salir de la función, tenía mis dudas; su duración –dos horas y media-¿no le restaba síntesis? ¿no había cierta repetición interna que de algún modo clausuraba esos- muchos- momentos de trabajada belleza cruda? Y ahora comprendo que no, P3ND3JO5, más que una ópera, opera como una sinfonía, o una extensa forma sonata, con sus leitmotiv que regresan y varían, en un plano, para retomar la cadencia fantasmática de sus criaturas. El tiempo -su ampliación- es el que necesitamos, a cambio de historia lineal, de psicología, para que la presencia de esos pendejos y de esas pendejas, tomen peso, y nos "sean" íntimos y reales, y cercanos y misteriosos.

Dreyer y Pasolini se dan cita textual en su transcurso (bellísimo e intempestivo el poema de Pier Paolo, cerca del final), pero no para legitimar, sino para buscar -y encontrar- hermanos de "espíritu". No es una película perfecta, pero es una película viva, aunque uno salga del cine un poco en estado de fantasma. Porque una película viva, se sabe, debe también saber filmar la muerte. Algo más sobre P3nd3jos, sobre su efecto escribiré. Porque me animo a decir que este film, de todos los que vi del Perro, es sl más sedimentario. Sus efectos van creciendo después de la experiencia. (Sé que hoy voy a soñar con algunos de esos rostros. Con uno sobre todo). Escribiré más, probablemente cuando las imágenes se decanten: y los fantasmas den luz a otros fantasmas. (Para eso es el cine ¿no?) Pero lo que escriba seguramente, deberá ser en forma de poema. Es la forma más justa de hacerlo.

(Y eso que yo decía que había que dejarse de joder con los skaters por un año o dos. Ja).





Decalogo

BAFICI: Perrone en estado de gracia
Por Oscar Cuervo

P3ND3JO5: Perrone logró una película extraordinaria. Deja pistas que remiten a muchas y muy variadas tradiciones cinematográficas, desde el primitivismo hasta la extrema contemporaneidad, pasando por el expresionismo, Dreyer, Godard, Pasolini, Antonioni, Favio, Coppola, Gus Van Sant y, claro, el mismo Perrone. Sin embargo, la película no se parece a nada en el mundo, ni siquiera a su filmografía anterior. Su cámara parece haber entrado en un estado de gracia: la espiritualización que logra extraer de las caras de sus pendejos no puede comprenderse en términos de marcación actoral ni tampoco de registro documental. Hay manifestaciones del espíritu que solo pueden verse desde cierto ángulo y en un momento fugaz: Perrone parece haber estado ahí en el momento indicado. Bresson lograba extraer el aura de sus modelos, Sokurov lo hizo en sus Voces Espirituales. El Perro se inscribe en ese pequeño grupo. No logro figurarme una técnica que explique estas capturas, unas instrucciones para lograr algo parecido. Me inclino por la hipótesis de una posesión.

Hay dos rupturas claras respecto de sus películas anteriores: los espacios, las calles, las casas, las paredes y los objetos perdieron su presencia dominante: esta vez Perrone tiende a abstraer los rostros del entorno. P3ND3JO5 es una sucesión de retratos. Está Ituzaingó. No podría no estar. Pero está más que nada en la cara de los pibes. La calle, la plaza y las casas funcionan como un fondo difuso. La otra ruptura es la que va del color saturado de su trilogía anterior hasta este blanco y negro que, una vez más, lo aleja del realismo y transforma a sus modelos en fantasmas de luz y sombra.

Y el otro elemento es la música. Es el medio líquido en el que P3ND3JO5 fluye. Su mezcla de Haendel, Puccini electrónica y cumbia le confiere a la película una tonalidad inaudita. Es una música muy potente y el gran soporte de este extenso arco dramático. Perrone se recibe de músico.

Tantas innovaciones a esta altura de su filmografía nos permiten volver a pensar el concepto de autor más allá del perezoso recurso de las "constantes temáticas". Un autor no es nunca previo a la obra: es la obra la que hace al autor.

Y una última: Perrone no podría haberse permitido una obra tan libre sin haber construido durante años su libertad artesanal irreductible.






Crónica de la entrega de premios del BAFICI, con Raúl Perrone
Por Luz Marus

Decalogo


Pasamos a buscar a Raúl Perrone por su casa con Sergio Boggio. Abre la puerta del auto, mira la cámara que sostengo desde el asiento de atrás y se ríe. Sabe que quiero registrar todo el recorrido hacia la entrega de su premio como MEJOR DIRECTOR en el BAFICI 2013. Se resiste al principio, o hace que se resiste. Se deja filmar. Al final me indica: "Bueno ahora apaga la cámara, ya está, con ese material es suficiente.".

Decalogo—Vamos a ir por panamericana. Dice Sergio.

—No, boludo, panamericana a esta hora es un kilombo. Agarrá Entre Ríos, haceme caso. Minutos después de intenso debate sobre el camino a seguir.

—Ah sabes que tenés razón, ese es el mejor camino a Recoleta.

—Y me vas a decir a mí. No voy nunca a capital pero cuando tengo que ir sé cómo tengo que ir.

Así , con esa convicción, dirige Perrone, en la ruta y sus las películas. Llegamos a tiempo. Bajamos y me dice: "Vos entrá con convicción. Si te preguntan algo, decís, con voz firme: "Soy de la producción de Perrone y tengo que entrar sí o sí" y te mandás. Le hago caso. No titubeo, y los ocho tipos de seguridad no dudan en dejarme seguir mi camino, cámara en mano. Nos encontramos con Pablo Ratto, el productor ejecutivo. La gente en la puerta lo felicita, lo abraza, El perro entra. Llega Cynthia Sabat, la jefa de prensa, quien fue la primera en enterarse y se sienta, orgullosa, con nosotros. Lo sigo con la cámara por todos lados. Sabe que lo estoy filmando, pero sigue dirigiendo él. Entramos a la carpa de la entrega de premios. Las cámaras de televisión van a registrar todo el evento.

—Perro, ¿quién es el de barba blanca? Le pregunto.

—Aristarain. Adolfo Aristarain, es quien, varios minutos después, le entregará el premio en forma de Buhó y de claqueta con la inscripción: "Sección competencia oficial: Mejor director Bafici 2013." Llega el momento. El perro sube al escenario y agradece sobre todo, a quienes hicieron la película con él.

—Hago películas a pulmón. Le ponemos la pasión, que es la única manera de que podamos haciendo películas. Después de eso, las fotos, los abrazos, los periodistas, las copas de vino, los canapés, la fiesta del BAFICI. El perro, como siempre, huye temprano. Mientras los más inexpertos brindamos con vino blanco y comemos bocaditos con gustos exóticos, el perro ya está pensando en su nuevo proyecto, terminando de editar alguno, eligiendo la música para otro. Mientras nosotros—principiantes— nos encandilamos por las luces y los flashes, el perro sigue creando, para volver a deslumbrar y por qué no, a ganar.



Para romper moldes

Por Clarin Espectáculos

Las PibasPara romper moldes Raúl Perrone habla de su filme "P3ND3JO5", que está en la Competenciaargentina, y dice que el cine nacional es chato y aburrido. PODRIA INTERESARTE P3ND3JO5 19.04.2013 "De mis películas se ha dicho que son muy frescas, que tienen diálogos creíbles y pa pa pa pa, entonces hacer una peli que carezca de diálogos fue medio heavy", cuenta Raúl Perrone. Se refiere a su película más reciente, P3ND3JO5, que participa de la Competencia argentina del 15° BAFICI y que tiene una última proyección el domingo a las 12.30 hs en la sala 7 del Village Recoleta, con entradas ya agotadas. ¿Cómo definirías la historia de "P3ND3JO5"? Es medio complicado hablar de la historia porque no sé cuál es la historia. En cuanto a cómo surgió, yo creo que estoy en una búsqueda personal de volver a las raíces. Hice muchas películas, es la treinta y pico, y trato en lo posible de no encasillarme, si no hubiera hecho siete Labios de churrasco, veinte Mechas... Se me ocurrió este formato que ni siquiera es una película muda, porque tiene sonidos. En la soledad de mi laburo no tengo que estar explicando nada y hago lo que se me canta. Y salió esto que es un elefante de cuatro cabezas, no tengo idea qué es. Tus películas suelen ser cortas y esta dura dos horas y media... Nunca pensé que iba a hacer una película de dos horas y media porque no soporto ver una película de más de una hora. Sabía que no quería hacer otra vez un tríptico ni una trilogía y la cosa me daba para eso porque tenía pensadas las historias. Con el tríptico (N del R: compuesto por Los actos cotidianos, Luján y Al final la vida sigue, igual) tuve una mala experiencia porque la gente se confunde, no entiende un pomo. Entonces hice tres películas en una y ya está, pero no por capricho, creo que la película necesitaba ese tiempo. Con la mayor tranquilidad posible, nadie me apura. Yo creo mucho en lo que hago, después cuando la vas a presentar te agarran ciertas cosas, pero funcionó muy bien, tuvo aceptación. ¿Estás de acuerdo con tu condición de "padre" del cine independiente? Eso me rompe un poco los huevos porque el padre, el tío, el padrino, el hermano... Deberían dejarse de joder y no etiquetar a la gente con ese tipo de boludeces. Déjense de joder, miren las películas. Pero sin dudas influiste en muchos jóvenes. ¿Cómo ves el cine independiente hoy? No soy quien deba decir eso, lo que sí sé es que el cine argentino para mí es seguir haciendo cosas que sean distintas. Lo veo chato, aburrido y todo parecido. De hecho, no veo muchas películas. Al BAFICI fui únicamente cuando se dio P3ND3JO5. No aparezco en el BAFICI, ya estoy haciendo otra película. No banco ese circo que no tiene que ver con lo que yo pienso del cine. Estoy mirando al cine de los años veinte que más que el cine retro es el cine del futuro.


Clarin

 




La nueva aventura del Perro
Por María Iribarren, Tiempo Argentino

P3ND3JO5: punto de llegada y de fuga en la obra cinematogáfica de Perrone El cineasta presentó en el BAFICI su último film y ganó en el rubro mejor director de la Competencia Argentina. "El film tiene tres actos y una coda. Quise sintetizar así todas las historias", explica el director sobre su nueva obra.

Decalogo Raúl Perrone dice que se acabaron las trilogías ("No entendieron el Tríptico", se fastidia al recordar la exquisita tríada que editó en 2012, en la que reunió a Luján, Los actos cotidianos y Al final la vida sigue igual). A lo largo de su obra, Perrone fue agrupando films en triángulos a veces temáticos, a veces formales, a veces, puramente caprichosos. Tras cartón, cuenta que P3ND3JO5 "tiene tres actos y una coda. Quise sintetizar así todas las historias." O mantener la impronta del tres, de todos modos. Por este filme vibrante en todos los sentidos, el BAFICI dotó a Raúl Perrone del premio a mejor director de la Competencia Argentina. ¿Cómo hablar de P3ND3JO5 sin menoscabar su belleza? Después de verla y de confrontarla con lo anterior del "Perro" (su duración, su colorido), pienso que P3ND3JO5 es el fruto de la introspección indómita que lo precipitó hacia sus entrañas, para devolverlo con los ojos insomnes. Y apremiado por saldar una deuda: "Ser adolescente es una tragedia", se excusa taciturno. La gravedad del asunto que quiso abordar ("¿En qué piensan los pibes?") bastó para decidir el color y el tamaño del ciclo: filmó en blanco y negro, compaginó 150 minutos. Evitó las voces y el sonido directo (usó intertítulos cuando fue irremediable). En cambio, rellenó esa ausencia humana con un oleaje sonoro que, a lo largo de la película, vacila entre la electrocumbia y la ópera. Cuadro tras cuadro, del otro lado de la pantalla, el ánimo del que mira se columpia de la apoteosis al abatimiento, intensificando la "impresión" de catástrofe inminente. Entonces, la plaza, la estación, el cielo y los bares de Ituzaingó dejan de ser el útero geográfico, para convertirse en el territorio donde lo documental desvía hacia la ficción, bajo la densidad de la tragedia. Implantada como rutina, la tragedia de P3ND3JO5 se expresa en la deriva incesante de un grupo de skaters a bordo de sus naves. La acción y el movimiento, reenvían a la hipótesis crepuscular del mito de Sísifo. Para los griegos, Sísifo representaba la paradoja solar: destinado a ascender cada mañana, el círculo dorado debía sucumbir en cada atardecer. Ese vaivén inapelable trasladado al sujeto humano, inspiró en Albert Camus, una reflexión extrema. "No hay sino un problema filosófico realmente serio: el suicidio", escribió acuciado por la inutilidad de una existencia basada en la repetición y el absurdo. En la historia que narra P3ND3JO5, se trata del ir y venir de cuerpos inaugurales que, a propio envión y riesgo, desafían con desigual fortuna la fuerza de gravedad, el mandato familiar o la moral policial. Un devenir en el que cada criatura forcejea entre lo que es y lo que podría haber sido. Cuerpos y rostros que, bajo la cámara del Perro, se vuelven cada vez más sólidos, más desiertos, más diáfanos. Dice Perrone que, en este momento, las imágenes fluyen en su imaginación y le apuran la cámara. Que entre vivir y rodar hay una reciprocidad tal que lo deja ausente de la inercia familiar ("Igual me bancan. Si no, no podría"). Ahora como antes, en cambio, se resiste a frecuentar festivales ("No hago cine para viajar. Mis películas se pueden ver sin mí", afirma). Claro que el BAFICI es otra historia: la zona anual de largada de cada nuevo ensayo "canino". El segundo hogar (por añadidura, no por orden jerárquico), la prueba de la correspondencia con la producción rabiosamente independiente que Perrone profesa a rajatablas. "Intento despojarme, sacar. Hablo de volver a las fuentes porque me parece que menos es siempre más", explica. Es cierto que P3ND3JO5 proviene de otras películas que por alguna razón destellan en su conciencia. Allí están las referencias, explícitas o fantasmales, a directores como Murnau, Pasolini, Fabio o Gus van Sant. Y, sin dudas, van a salpicar las que graviten en la retina de cada espectador. Sin embargo, también es cierto que en este, como en ningún otro de sus films precedentes, Raúl Perrone practicó una imagen fuera del tiempo y el espacio. Esta vez, acaso, inició una experiencia que habrá que observar en el futuro. Un cine transhistórico constituido de ideas fotogramáticas que reconstruyen, antes que una fábula, un estado de la cultura. « el hombre de la cámara Perrone nació en 1952. Es dibujante, fotógrafo y realizador. Lleva filmados casi 30 largometrajes, una colección de cortos y medios, videoclips y una serie de TV inédita. Fue precursor en la exhibición de películas en VHS, y en la apertura de espacios alternativos. En 1998, escribió el Decálogo en el que, entre otras cosas, recomienda: "Pase lo que pase, terminar la película."






El Hombre Suburbano
Por Walter Isaac Lezcano

DecalogoUno no le pregunta al vecino si vio algo de cine independiente. La gente no habla en esos términos, como los cinéfilos, críticos o intelectuales. La gente habla de películas buenas, o malas, y punto. Raúl Perrone

Loco, yo a vos te creo, le escuchó decir Raúl Perrone a un pibe que tenía una cerveza en la mano y no más de veinte años en el cuerpo. Fue a la salida del estreno de Graciadió, una de sus mejores películas, en la esquina de la mítica sala Leopoldo Lugones del Teatro Gral. San Martín. Esas cinco palabras fueron el mejor halago que el director recibió en su vida y, de alguna forma, le mostró que iba por el camino correcto y debía mantenerse en él; y en esa frase también se condensa lo que uno encuentra al ver las películas de Perrone: algo así como un satori, o, mejor dicho, algo parecido a la verdad. Antes y después de ese momento se proyecta la historia de director de cine que logró que su trabajo tuviera un sello personal indiscutible y luminoso dentro de un mundo donde camuflarse con la masa es ley. Es una historia única, extraña y hermosa. Como las que le gusta contar en sus películas.

*** Raúl Perrone nació en Ituzaingó en el año 1961. Sin embargo, su relación con el cine comienza mucho antes. En su árbol genealógico hay un tío abuelo llamado Nelo Cosimi. Un italiano que desarrolló una carrera cinematográfica extensa en este país como director, actor y guionista.

Dice Perrone: "Este antecedente familiar lo descubrí de grande, cuando ya había dirigido varias películas, de casualidad en una reunión familiar, y yo no lo conocí ni casi vi fotos de él. Fernando Martín Peña (reconocido crítico de cine) habla mucho de él." Las referencias que le llegan a Perrone son que Cosimi fue un pionero, un loco, un delirante que trabajaba con personas conocidas, pero que también filmaba a desconocidos y eso lo convertía en una rara avis de la industria del cine nacional. Sí, como él.

*** La primera pasión de Perrone fue el dibujo. A los cinco años descubrió los poderes del lápiz negro y lo que se puede lograr en una página en blanco. "Llené un montón de cuaderno solo, nunca fui a aprender nada". Consideraba por entonces, todavía lo piensa, que el aprendizaje se lleva a cabo de esa manera: de forma autodidacta y laburando. Por esa época tuvo su primer sueño: "tenía claro que quería trabajar como dibujante de un diario, y no paré hasta hacerlo realidad"—, esto sería una constante en su vida: los sueños hay que concretarlos. A los doce, en la pileta vacía del fondo de su casa, con unos amigos armó un "estudio de televisión" donde hizo algunos "programas". A los dieciséis, diecisiete años empezaron las excursiones largas desde Ituzaingo hasta Capital Federal con un amigo: el Gordo Horacio. "Era todo un plan dedicar un día a ver películas, salir de un cine y entrar a otro, sin pausa. No era como ahora que te bajás cualquier película desde tu computadora." Perrone habla sin nostalgia de la época dorada de Lavalle, cuando los evangelios ni se imaginaban con que iban a poder colonizar la peatonal. Ahí conoció gente que hablaba el mismo lenguaje que él: Fellini, Antonioni, Tarkovski, entre otros. "Esos nombres no le sonaba a ninguno de mis amigos, por eso empezaron a considerarme el "raro" del grupo." A los dieciocho años, en plena dictadura militar ("una época muy jodida"), entró a una casa de fotografía de su barrio, contó los billetes y se compró la primera cámara que estuvo a su alcance: "Era una Súper 8 a la que había que tenerle mucha paciencia porque en eso tiempos unos pocos minutos tardaban meses en revelarse porque las mandaban afuera, era un quilombo." Filmó sus primeros cortos y los presentó en un ciclo de cortos temático que se hacía en su ciudad, Ituzaingó. Y ahí le llegaron los primeros premios. Después apareció la vida real.

Decalogo*** Con diecinueve años, casado y con un hijo, el incipiente cineasta entiende que las necesidades económicas son impostergables. No tiene respaldo familiar ni mecenas como para dedicarse enteramente a su arte así que abre el cajón de la mesita de luz y guarda la cámara. Es corta la bocha: hay que salir a trabajar. Comenzó a freelancear como ilustrador y dibujante en distintos medios: El Gráfico, Tiempo Argentino, Cronista Comercial, Cerdos & Peces, incluso esta misma revista y distintos medios internacionales. Logró perfeccionar su trazo en largas horas de trasnoche robadas al sueño y se convirtió en un gran caricaturista: "eso para mí es un orgullo enorme porque muestra que a mí nadie me regaló nada, me rompí el orto y todo me lo gané laburando, a pura prepotencia de laburo, como dice Arlt." En un periodo de seis años logró sacar seis libros con sus trabajos: el primero sobre Julio Cortázar, pasando por uno de Enrique Santos Discépolo, Anibal Troilo, y el último de The Rolling Stones. En ese arco estético puede verse los intereses por los que transitan los gustos que formaron el paladar de Perrone. La cosa empezó a ir mejor: los bolsillos ya no estaban tan vacíos. De todas maneras, era inevitable que el trabajo constante y por encargo con el dibujo convirtiera en oficio ("ya lo hacía de taco") lo que en un principio fuera una pasión. Sobrevino el malestar y la necesidad de volver a las fuentes.

*** Raúl Perrone estaba seguro de una cosa: no quería jubilarse como dibujante. "No tenía ganas de convertirme en un viejo boludo dibujando en un diario". Esa imagen de la decrepitud, encierro y bancarse, sin ofrecer resistencia, el paso del tiempo pusieron en funcionamiento el motorcito del regreso y rebelarse contra un futuro, en apariencia, desolador. A los veintiséis años, en plena década del ochenta, decidió que era tiempo de volver a filmar. Llegado este punto hay que decir que la relación de Perrone con el cine es también la historia del hombre y la utilización de los soportes tecnológicos para fines propios. Hay un aprovechamiento de los avances científicos para usurpar terrenos que estaban destinados históricamente a ser utilizados por otras clases sociales. Quiero decir, el discurso de dominación es el que paraliza los impulsos vitales y el que desestabiliza los proyectos para una porción de la población que es tomado únicamente como consumidor y ve pasar la vida del otro lado del mostrador y, sin embargo, tiene una presencia y una identidad poderosa como para contar sus historias. Pasa con la literatura del conurbano, con la cumbia villera, con las editoriales artesanales, entre otras expresiones artísticas que son miradas de soslayo desde el panóptico cultural establecido. Si el cine es un arte "caro" y se coloca eso como la principal imposibilidad, Perrone se empecina en demostrar que el cine, en realidad, es tener algo para decir y filmarlo como se pueda, con lo que se tiene al alcance de la mano y lo que la guita te permita conseguir. ¿A qué suena esto? Así es: Do it your self, lema punk de los setenta que sirvió de insignia para reflejar todo el hartazgo de los jóvenes antes la impostura del contexto histórico asfixiante: en Inglaterra frente al Tacherismo, en Argentina para mantener la cordura en la Dictadura Militar. Perrone, que mantiene una relación estrecha con los músicos y lo que hace lo relaciona constantemente con el mundo de la música, que nunca fue a una Universidad de Cine, que, repito, aprendió laburando, practica una ética de la intervención personal en zonas vedadas para los sectores populares. Los suyo no es anti- mainstream , ni independiente (término al que rechaza rotundamente por formar parte del léxico intelectual, académico y del poder), simplemente es un tipo que filma historias y lo hace como sea. Y, sin embargo, lo más importante es que el valor de su cine está puesto en lo que se cuenta, en la mirada, y no en la técnica. Volvamos. "Sentí que las imágenes no me habían abandonado." En su cabeza se sucedían los planos, los enfoques, todo de manera muy difusa y, a la vez, clara. "Con la llegada del VHS vi la oportunidad de llevar a la realidad todas esas imágenes que no me dejaban en paz. Y por usar ese formato fui muy resistido por el medio, por los críticos. Yo era ninguneado." Filmó los primeros cortos como quien empieza a caminar después de una larga estadía en la cama: para tomar confianza. Y supo que ya era tiempo de traspasar ese cerco de los pocos minutos. Empezó la búsqueda de actores. Pero se dio cuenta que entre los músicos amigos, aquellos que se acercaron a él por la admiración a los dibujos y caricaturas que hacía, entre los que se contaban: Charly García, Piero, Piltrafa, Stuka, Pajarito Zaguri, Andrés Calamaro, tenían la frescura y naturalidad que estaba necesitando. Lo primero que apareció fueron cuatro películas al hilo: Subterráneos, Bang Bang, Buenos Aires esquina y Suave como el terciopelo. Películas que fueron estrenadas en el Insituto Goethe y en el Teatro San Martín, respectivamente, porque fueron los únicos lugares que le dieron espacios. Perrone puso plata para alquilar el espacio y le dieron una cantidad determinada de funciones. Llevaron entre cien y ciento cincuenta personas, cada una. Muchos de esos espectadores estaban en duda si el Perrone director de cine era el mismo Perrone dibujante. Algunos llegaron a pensar que iban a ver películas de dibujos animados. No importaba, la gente pagaba la entrada y algo de poca plata invertida se recuperaba. Dinero, no está de más decirlo, salía del sueldo de dibujante de Perrone. Si bien casi todos lo ayudaban "de onda", el laboratorio y la edición había que pagarlos. De a poco, con algunas pequeñas menciones periodísticas, se iba conociendo un nuevo tipo de cine. Con la quinta película, la cosa se puso buena.




DecalogoBAFICI: Queremos tanto a Pendejos
Por Silvina Gianibelli


"Mis minutos estaban milimétricamente contados porque debía llegar a horario al Bafici, hay cosas que no pasan todos los días: Raúl Perrone estrenaba Pendejos".

DecalogoDebía salir de Chacabuco a las 18 pero el colectivo se retrasó y vino "con sorpresa" diría mi tía : "se rompió el embriague". Así decidieron los choferes salir hacia Capital. Ruta cortada, desvío del camino, nueva tardanza. Mis minutos estaban milimétricamente contados porque debía llegar a horario al Bafici, hay cosas que no pasan todos los días: Raúl Perrone estrenaba "Pendejos".

En el trasbordo de un colectivo a otro en vez de perder tiempo sumamos pero el goteo de los minutos que se iban nos pusimos de acuerdo con algunos pasajeros y pedimos bajar en el Correo Central. Allí tomé un taxi que paré corriendo con mis tacos de trece centímetros. No sé cómo pero llegué a horario y me senté en la última fila tratando de ver si lo veía a Perro. Me daban vueltas cosas en la cabeza que había hablado con él. "Mire Perrone, usted se va a meter con una causa que también es mía: la adolescencia. No tiene la menor idea de lo que esto nos va a transformar. Lo estábamos necesitando". Me sonaban palabras que él mismo me había dicho: " Sin excusas tiene que venir al estreno". Él sabe exactamente qué es "Pendejos" para mí, pero eso no importa. Importa en todo caso que el maestro me haya dicho "me alegro por usted, por mí, por todo, por el arte, por la belleza y por el amor al prójimo, por eso hago esto". Se hace sala. Se enciende la pantalla. Y un acto de secuestro al alma sucede. La imágenes metonímicas impactan en los preámbulos del relato. En un tono lento y pautado. pactado. Nos estamos volviendo imágenes. Estamos ahí dentro. Rostros y movimientos y otra vez las metonimias. Esas partes contiguas, poéticas de la atmósfera. Todo es atmósfera emotiva nada es lugar y mucho menos lugar, lugar común. Dije "rostros" y dije mal, miradas que son rostros. Brillos en las miradas. Diálogos contundentes, escuetos. Una historia sencilla, sensible. Los pibes mirándose. Los pibes en la soledad, mirándonos. Lo trágico de la adolescencia. Lo más hondo de la mirada de un poeta de la imagen que redime. Que nos enfrenta a nosotros mismos. Como un espejo. Y al final aparece eso que nunca pensé que estaba dentro del film, eso que fue una llamada del maestro hablándome de Pasolini. Yo estaba dentro de Pendejos por pura generosidad de Perro. Por eso creo en el cine de él, por colectivo por generoso y por poeta.

Artaud dijo acerca del DEBER del poeta que es"salir afuera/para sacudir/para atacar/al espíritu público/si no/¿para qué sirve?/¿Y para qué nació?".





BAFICI 2013 Análisis: Luces y sombras del cine argentino
Por John Campos Gómez - Otros Cines

Nuestro columnista peruano elogia los nuevos trabajos de Raúl Perrone, Santiago Mitre y Matías Piñeiro, pero cuestiona el nivel general de la producción nacional presentada en esta edición 2013 del festival.

Decalogo Por si no va quedando claro a mitad del texto, lo digo al inicio: el BAFICI es el festival más grande e importante de la región. Desde su fundación se la jugó entera por ampliar el panorama cinematográfico en un rincón también invadido por tanques fílmicos "made in USA". Y, con valentía, trazó una ruta alternativa e inteligente por donde muchos comenzaron a desarrollar su discurso crítico. El BAFICI nunca dejó de crecer, pero creo que ya comienza a resentirse de su gigantismo. Me explico: el problema pareciera vernáculo, pues el asunto se deriva de la cantidad de películas argentinas que el festival se autoimpone como cuota, pero más bien atañe al modo de producción actual y el sistema que lo ampara.

El BAFICI es hoy un aval del cine argentino producido "en serie". Ese que dícese autoral, pero que explora tan sólo los límites del ejercicio audiovisual. Un cine que apenas quiere hacerse ver, mas no decir nada por miedo a la disonancia. El BAFICI, contrario a su misión contraventora de lo establecido, es hoy el principal estímulo para esas películas de baja intensidad, que intentan más "parecer cine" (técnica y práctica) que "serlo" (discurso formal y estético). De la Competencia Argentina, Los tentados, del jovencísimo Mariano Blanco, y la ganadora La Paz, de Santiago Loza, son muestras irrefutables de un cine estático, acomodaticio, que encontró un lugar en la institucionalidad aún mantenida, conservada, del Nuevo Cine Argentino. Ambas son de un silencio (cinematográfico) sepulcral. Tan contritas que si algo proyectan es su congoja.

En específico sobre esa sección, el querido festival porteño debe recuperar su capacidad de reacción y dejar de ser sólo un canal del esquematismo de las Escuelas, que está enraizándose delante la mirada de quienes corremos el riesgo de convertirnos en clientes pasivos de películas aún más pasivas. Aunque eso ya está sucediendo.

Pero no todo está mal. Por fortuna, de Raúl Perrone siempre podremos hablar de cuestiones más estimulantes que sólo el cine por el cine. Una sola escena suya nos expele del limbo soporífero de 'ese' cine argentino referido líneas arriba. Su más reciente P3ND3JO5 se pretende obra total y no pierde en la misión. Película desesperada por decirlo todo. Es el intento desbocado del cineasta de Ituzaingó por conectar con esa juventud actual que le atrae, pero que no entiende. Por esos los filtros, los intertítulos forzados, cursis, la representación dramática fatídica. Comprime todas sus sensaciones en una puesta en escena radical, que se extravía en la incomunicación, pero que se desarrolla fascinada entre skates y (des)amores. Muchos extrañan su relación cómplice con la juventud en la trilogía que lo hiciera conocer. Pero eso es un error. El Perrone de Labios de churrasco (1994) ha envejecido, no puede ser el mismo, y la distancia generacional con los chicos de su barrio amplía su brecha. Eso no ha condicionado su mirada sino que la ha transformado. Y es que desde el inicio de su obra, esa distancia, ese desapego romántico, es lo que ha representado sin interrupción en su inabarcable filmografía. Es el 'Perro' un hombre que filma a los chicos del barrio como los percibe, libres, aunque no los entienda. Si acaso importa.

Perrone sacude las emociones antes que las neuronas. Nos propone querer las películas y después pensarlas. Y en ese campo emocional, los muy jóvenes y personales, Mauro Andrizzi, Santiago Mitre y Matías Piñeiro también destacan. Desajustaron el molde que a otros somete y cruzan ese campo transversalmente sin trastabillar. Vanguardia y género revisitados sin imposturas que los delate. Sus respectivas En el futuro (2011), El estudiante (2011) y Rosalinda (2011) los perfilaron a alto vuelo. Y sus actuales Accidentes gloriosos, Los posibles y Viola asfaltaron una vía que debería encauzar el próximo paso (hacia adelante) del cine argentino, necesarísimo para sobrepasar el camino espeso de infinitas horas de rancia prolijidad de fábrica estudiantil que muchas películas autocomplacientes ni disimulan. El molde ya lo transgredieron.




RAÚL PERRONE: "CON MIS PELÍCULAS SIEMPRE APUNTO A UNA CUESTIÓN POÉTICA"
Por Por Nayla Madia - ArteZeta

DecalogoEn el marco del estreno de P3ND3JO5, película que se encuentra en Competencia Oficial Argentina dentro del Buenos Aires Festival Independiente de Cine (BAFICI) conversamos con Raúl Perrone sobre este nuevo proyecto y nos sumergimos en su particular visión del cine.

El cine es arte en estado puro, es la manifestación de momentos auráticos que otorgan la posibilidad de transportarse a través de imágenes. Así lo entiende Raúl Perrone, quien desde adolescente sintió una gran pasión por capturar todo lo que lo rodeaba a través de la cámara. Partiendo de la fuerza de la autogestión, Perrone lleva más de treinta películas filmadas. Fiel a sus creencias y siempre leal a su propia historia independiente, Raúl se convirtió en un auténtico pionero en retratar el suburbio en nuestro país. Soñador, aventurero, apasionado y amante del séptimo arte, el cineasta de zona oeste logra exaltar el sentimiento de lo sublime en cada uno de sus films, llevando al espectador a un estado contemplativo y sensorial.

El punto de encuentro acordado para esta entrevista fue un bar cercano a la estación de Ituzaingó , aquel  barrio que  vio crecer al hombre detrás de la cámara  y que luego, con gran emoción y felicidad absoluta  Perrone dio a conocer al mundo a través de sus films. Al llegar a esta mítica localidad  se ingresa a un  mundo extraordinario, que desencadena una experiencia sensitiva, a través de la cual cada imagen se convierte en una diapositiva mental por capturar: el sonido ambiente se conjuga con  situaciones, lugares, colores y calles. Todo está allí, a la vista, tal como el talentoso cineasta  lo expone con profundo encanto cinematográfico dentro de sus películas. Esa capacidad de plasmar ,a través de  la cámara, la belleza real y natural de cada imagen , creando una atmosfera envolvente, sin alterar ni modificar absolutamente nada, es justamente uno de los aspectos más maravillosos del cine de Perrone.

Durante la charla, el prolífico realizador  abrió las puertas del universo absolutamente personal que nuclea su cine. Compartió anécdotas, experiencias y sensaciones a través de un  relato emotivo, que se convierte en una invitación a mirar el mundo a través de sus ojos.

AZ: Siguiendo tu trayectoria es posible observar que siempre trabajas con jóvenes.  ¿Por qué la adolescencia se encuentra tan presente en tus películas?

RP: La adolescencia siempre estuvo presente en mis películas porque a mí me interesa mucho la mirada de los jóvenes y no la de los adultos. La sociedad no se pone a pensar que pasa con los jóvenes y a mí eso me preocupa. Yo muestro una parte de la vida que muchos no quieren ver. A mí me interesa mostrar la realidad,  yo quiero que la gente crea lo que está viendo.

AZ: Tus películas al retratar temas sociales, siempre fueron documentos de época , en el caso de P3ND3JO5.¿Qué crees que sienten los adolescentes?  ¿Qué problemáticas incluiste?

RP: Creo que el mundo  de los adolescentes es complejo  porque ya en sí misma la adolescencia es una etapa difícil, traumática. Los chicos que muestro en estas películas parecen desconectados y sin futuro.  Yo  encuentro  mucho de lo que me pasaba a mí a esa edad  Los adolescentes son trágicos en P3ND3JO5. Por ejemplo, yo presentó a una chica de 22 años totalmente enamorada de un skater de 14 años. En la película se da una situación compleja, yo muestro la historia de lo que implica  esa situación para esa chica enamorada que se da cuenta que esa relación no va a poder ser llevada adelante. Ella siente que se le termina el mundo y quiere quitarse la vida.  Ser adolescente no es fácil, es trágico. Mi visión tiene que ver con encontrarle belleza a temas muy complejos, pero de una manera diferente. Con mis películas siempre apunto a una cuestión poética.

AZ: En P3NDEJ05 hay un cambio importante con respecto a la duración. La película dura  dos horas y media. ¿Cómo  fue tomar esa decisión? ¿En algún momento sentiste que podía ser un riesgo sostener una película en ese tiempo?

RP: No, la verdad que no,el deseo era más fuerte. Obviamente, hacer una película  de dos horas y media fue muy diferente a lo que venía haciendo pero yo no me lo propuse explícitamente, las circunstancias me fueron llevando a eso y logré hacerlo. Partí del hecho de hacer una película que durara lo que tenía que  durar.  De ese modo pude generar el clima necesario. La gente que vio P3ND3JO5ha quedado alucinada. Por ejemplo Pablo  Rato, un productor  muy reconocido me dijo “esto está filmando con maestría”, es una frase muy fuerte y proviene de alguien que ve miles de películas, es increíble.  También  la periodista María Irribarren, al ver la película me dijo “nunca he visto una película de adolescentes como está”. Son cosas increíbles. Durante estos días se habló mucho de la película, se la  recomendó mucho. En la semana que lanzaron la venta de entradas en el BAFICI automáticamente se agotaron  para las funciones de P3ND3JO5, es algo sorprendente.

AZ: El año pasado, cuando presentaste El Tríptico en el cine Cosmos, en el acto de apertura mencionaste que lo que el público iba a ver era “una pintura de vida”. En el caso de P3ND3JO5 ¿Cómo definirías la película?

RP:P3ND3JO5 es una Opera, en tres actos, con  una coda, implica algo completamente distinto, jamás hecho en cine. Antes estaba en una etapa distinta muy contemplativa y con muchos interiores.  Ahora con P3NDEJ05 hay una idea de movimiento. Hay mucho travelling, es una película callejera, los chicos caminan de noche, de día, básicamente como en la vida.

AZ: Siempre mencionas que  cuando comenzaste a filmar querías hacer películas del mismo modo que quienes hacen música en un garaje ¿Teniendo en cuenta los tres actos que presentas en  P3ND3JO5, la forma en que fue filmada , y  la temática vinculada a los skaters  ¿Crees que es tu película más “Punk” hasta el momento?

RP: Sí,  pero eso ya está en mi forma de ser  y en mi manera de filmar, en realidad mis películas son todas radicales, cada vez más. Mis películas escapan a todo encasillamiento, parten de una libertad. Pendejos  parte  de  un criterio ,  de una estética que tiene que ver con algo que ya no se usa,  el formato 4.3  -que vengo usando ya desde Las Pibas- es un formato antiguo, que me resulta muy interesante, me permite trabajar de otra manera ,  me permite retomar aspectos del cine antiguo. A la vez, también en esta película jugué mucho con los géneros. P3ND3JO5puede ser dramática, puede tener tragedia pero también hay partes de humor. Es una película intensa y arriesgada, aún mucho más arriesgada en relación a todo lo que venía  haciendo.


AZ: En la película se observa mucho una cuestión ligada a  los primeros planos. Hay un trabajo muy marcado en torno a lo expresivo y a las miradas de los protagonistas ¿Qué te genera como cineasta la mirada?

RP: La mirada es sublime. Una mirada puede decir mucho más que cualquier palabra.  En P3ND3JO5 yo trabajo muchísimo con esos aspectos visuales, pero desde una idea, desde algo pensado,  no son miradas que están porque si. Son miradas que aparecen para expresar algo. Las miradas siempre comunican algo.  P3ND3JO5 es una película de miradas deseosas, hay un deseo fuerte sobre el otro. Son miradas que tienen una intención.


AZ: La cultura skater está presente en nuestro país hace 20 años. En Pendejos tomaste esta temática y a la vez le introdujiste el blanco y negro.  ¿Podríamos decir que se trata de una película atemporal?

RP: Hay algo muy interesante en relación a esto, P3ND3JO5 tiene un formato y una manera de ser filmada que podrían generar la sensación de que se trata de una película de hace 10 años,  pero a la vez es una película moderna, sumamente vanguardista. Tiene aspectos que pueden remitir a una película del futuro.  A su vez, el skate  hace años que está  presente en nuestro país pero recién ahora se toma como deporte antes era  algo que no se conocía mucho.


AZ: Los skaters utilizan los espacios que encuentran disponibles, tratan de adaptarse al entorno. Estableciendo una especie de similitud, podríamos decir que eso es exactamente lo que vos realizas en el momento de filmar. ¿Sentiste una conexión con la cultura skater?

RP: Si, por supuesto. Vi que en los skaters  hay algo que también tiene que ver con lo que sucede  en el cine independiente.  A mí me interesa todo lo que está al margen.  Yo siempre hablo de la austeridad, eso tiene que ver con el hecho de utilizar pocos elementos. Yo no necesito una mega producción. El dinero no hace que uno tenga más talento.  Por eso, en el caso de los skaters me sentí identificado. Me gusta mucho la filosofía de esos chicos, es comunidad muy amplia donde hay gente de 30 años que convive con adolescentes  y entre todos se establece  una   ayuda,  una gran solidaridad. Los grandes ayudan  a los más chicos para que no se los margine dentro de ese ámbito.


AZ: No trabajas con actores,  los protagonistas  son skaters en la vida real,  ¿Cómo lograste establecer un vinculo con ellos?

RP: A mí me gusta encontrarme con la gente, charlar. Yo tengo una forma de hablar y de entender que no tiene nada que ver con alguien de mi edad.  Esa naturalidad es la que me  permite improvisar, estar ahí y ser uno más de ellos.  La cultura skater es muy interesante, es un ámbito muy difícil para poder entrar y tener acceso. Yo hago un trabajo que tiene algo de psicológico y antropológico, implica el dialogo, conocer el entorno, estar ahí.  Yo soy como una especie de buceador de almas, indago en lo que le pasa a la gente, me fijo en sus gestos, en la manera de hablar. Los chicos con los que filmé Pendejos son seres maravillosos,  tienen un ángel especial, tienen luz, se entregaron a la cámara de una manera increíble.


AZ: En Bonus Track y 180° Grados los skaters también estaban presentes. Si  establecemos una relación entre estas dos películas y Pendejos ¿Podríamos hablar de una nueva trilogía?

RP: Todas mis películas tienen algo de eso.  El tres es un número que me gusta mucho, sobre todo al hacer películas. Lo primero que hice fue La Trilogía con Labios de Churrasco Graciadió 5 pal Peso ,  luego la Trilogía de Galván,  también hice una Trilogía asiática con Tarde de Verano,  Tarde de Primavera y Canadá , después hice el Tríptico.  Hice muchas películas que se conectan entre sí. Es algo que sucede,  las películas me van llevando a eso.


AZ: En tus últimas películas trabajabas mucho los colores, las imágenes tenían una impronta pictórica sumamente interesante desde lo visual, los colores eran profundos. En P3ND3JO5 se observa una especie de salto hacia el blanco y negro. ¿Cómo fue ese pasaje del color al blanco y negro? ¿Tuvo que ver con una decisión estética vinculada al hecho de retomar las bases del cine?

RP: Si, estoy en una nueva etapa , experimentando con el cine y ahora fundamentalmente con el blanco y negro , siento que permite que la imagen llegue mucho más porque el contraste en blanco y negro es mucho más pronunciado que el color. Me interesaba eso. Yo podría seguir dentro de esa onda pictórica con la que venía haciendo películas hasta ahora , pero tengo muchas películas y necesito buscar permanentemente cosas que me impulsen y me motiven a seguir filmando,  es  una forma de seguir creando, en base a lo que para mí es el cine.


AZ: ¿Qué cosas te inspiran en el momento de filmar?

RP: La vida. Tengo una capacidad de observación muy grande. Yo ya no veo cine, no veo películas, no veo ni siquiera las que podría tener interés en ver. Mi mente va mas rápido, me distraigo,  me disperso, pienso en otras cosas. Por eso me paso el tiempo filmando y editando mis películas.  Cuando pienso una historia soy como una especie de hoja en blanco.  Eso me lleva al origen de las cosas. Lo que hice con P3ND3JO5 remite mucho al cine mudo pero tiene cosas muy vanguardistas, hay cosas que nunca antes se han visto en el cine, es un conjunto de cosas que tengo la necesidad de hacer.


AZ: Esa cuestión ligada al hecho de mantener tus convicciones  y hacer lo que te gusta también se traslada a un público fiel que te sigue. Hay una cuestión de fidelidad en quienes van a ver tus películas.

RP: Si, eso lo noto permanentemente. Hay gente que me sigue hace muchos años, que creció con mis películas, las veían cuando  eran adolescentes,  hoy ya son adultos y van al cine a ver mis películas con sus hijos. En Facebook también noto que tal vez  hay mucha gente está lejos o me escriben de otros países y tienen un contacto  real conmigo. Se genera  un vínculo,  un acercamiento, eso es maravilloso.  Hay muchas personas que me escriben, que comentan, me demuestran su cariño y esperan mis películas todos los años. A mí me pone muy feliz  el hecho de que mis películas generen esas cosas.


AZ: El año pasado realizaste un video musical con Alejandro Schuster, vocalista de Viva Elástico ¿Cómo surgió el proyecto?

RP: Se dio algo mutuo. A ellos les gustó mi forma de hacer cine y a mí me gusto lo que ellos hacían,  tienen muy buena onda, vinieron a Ituzaingó, pasamos la tarde filmando,  fue una buena experiencia.  Me interesó  la propuesta, tenía que ver con lo que yo hago, con mi ideología. Filmé con autos y motos que pasan, eso está muy emparentado con lo que yo hago El video surgió a partir de lo que yo pensaba que tenía que mostrar. En esas imágenes ya había cosas deP3ND3JO5, está vinculado a las figuras fantasmales.


AZ: El cine implica la mirada del otro. ¿Cómo es posible confiar en lo que uno quiere contar? ¿Cuál es la clave?

RP Yo creo que todo tiene que ver con una cuestión de seguridad, eso es fundamental.  Uno no tiene que tener inseguridades.  Si uno tiene seguridad puede lograr todo. La única persona que impide que las cosas salgan es uno mismo. Yo no conozco la palabra “boicot”, no la entiendo.  No está dentro de mis palabras, no está en mi vocabulario, confió plenamente en lo que hago. Si yo digo “mañana voy a filmar una película de acción” lo voy a hacer, a mi manera, pero lo voy a hacer. Sin usar armas de verdad,  con otra visión,  con otro enfoque porque yo tengo otro idea respecto de lo que es el cine, pero además, tengo incorporado mentalmente otro concepto muy fuerte, que tiene que ver con creer lo que estoy haciendo. Uno tiene que desear, pero desear con fuerza , con convicción , siempre hay que soñar.


AZ: ¿Con qué soñás en el futuro? ¿Cuál es tu mayor deseo?

RP: Tener salud para seguir haciendo películas. Quiero seguir filmando imágenes bellas, quiero seguir descubriendo cosas que me conmuevan. Aún hoy después de más de 30 películas sigo yendo para adelante con mi visión y con mi forma de entender el cine, sigo siendo un enamorado de las imágenes.








Decalogo

P3nd3jo5, de Raul Perrone
Por Gabriel Orqueda - Cineclub Kane

Y sí, lo más fácil sería decir que Perrone volvió a filmar lo mismo pero distinto, que volvió a las fuentes, al blanco y negro, que volvió a filmar a los adolescentes de siempre, que sigue anclado en Ituzaingó. Pero no, nada más errado, o nada más perezoso que señalar estas consideraciones como virtudes de su cine. Lo que Perrone hace en P3nd3jo5 es pegar un volantazo (o un skatetazo) a toda velocidad en medio de las calles de la ciudad que siempre ha filmado para convertir su cine en otra cosa, en un loop mántrico e hipnótico que invita al trance, en un universo sonoro que se mueve al ritmo de la cadencia frenética que otorga la cumbia dub, sonido natural de la tierra que el film exhibe, sin dejarle al espectador que decide participar voluntariamente del ritual propuesto, otra opción que la de entregarse a la placidez embriagadora que destilan sus imágenes.

La Ituzaingó que Perrone filma en P3nd3jo5 es su Ituzaingó, pero también puede ser cualquier otra ciudad (de ahí que se la compare con la Pórtland que Gus Van Sant filmó en Paranoid Park); la Ituzaingó de Perrone es una ciudad compuesta por recortes, hecha de fragmentos, una ciudad donde el tiempo parece suspenderse y transcurrir entre mantras y rituales que se repiten una y otra vez y que sumergen a sus criaturas en un movimiento único y perpetuo; Perrone ralentiza las imágenes, las vuelve frágiles, las torna palpables y puebla a su ciudad de adolescentes que deambulan las calles con sus alegrías y tristezas a cuestas, con sus amores provisorios pero inolvidables, con sus skates y sus walkman´s como partes inseparables de sus cuerpos, con su inconsciente cercanía con la muerte. Y todo esto es mostrado como si sucediera al mismo tiempo, en distintos lugares, sí, pero igualados por esa aura melancólica que envuelve a toda la película. De este modo, el universo de P3nd3jo5 se vuelve, a pesar de responder a un orden que divide al film en tres actos y una coda, simultaneo y no sucesivo; porque en el cine de Perrone no hay una imagen que prevalezca por encima de otra, no hay una escena que funcione como centro de atención en desmedro de otras, no hay historias que tengan mayor importancia y que requieran mayor atención que otras. Las imágenes de Perrone son libres y espontáneas, sinceras; todas son importantes, todas tienen el mismo valor. El director sigue a sus pendejos de cerca pero los deja ser; no los juzga, no los determina, no los manipula en favor de generar un efecto. Los filma tal cual son, ingenuos, románticos, cancheros, luminosos, resignados. En esto su cine se parece al de Ozu, en la construcción de una poética que, en tanto funciona como recorte de lo real, no está regida por evaluaciones morales, sino por el registro sincero de un mundo que se corresponde con el carácter de las personas que lo habitan.

Los pendejos de P3nd3jo5 parecen vivir en un continuo presente, sin proyectarse hacia el futuro y con el pasado que parece operar de manera tácita como una mochila sobre sus vidas: algunos hablan de irse a la mierda, otros no piensan en laburar sino en andar todo el día en skate, otros discuten sobre tener un hijo o no, otros se enamoran y sufren, otros desaparecen. Los pendejos de P3nd3jo5 viven con la sensación permanente de que en cualquier momento el mundo a su alrededor, e incluso ellos mismos, puede desvanecerse sin mediar aviso alguno, dejando apenas el reflejo débil de sus sombras vagando entre calles y pasillos solitarios.

Allí están esos movimientos de cabeza, lentos pero breves, de las chicas en la pista de skate o en el parque, mirando a sus chicos, mirando el paisaje, mirando. Allí están esos cruces de miradas entre los jóvenes, que no siempre se corresponden, pero que permiten suponer la posibilidad de un romance. Allí está esa chica de pelo y ojos negros que acompaña y contempla, una y otra vez, a su chico haciendo piruetas con su patineta. Los ojos de esa chica brillan, y aunque un aire de tristeza parece rodearla (al igual que a todos los demás pendejos), su felicidad es esa, contemplar y disfrutar el momento como si fuera lo único que importa, vivirlo, sonreír. Estar ahí y ahora. Pero allí también están los que le venden merca a los pibes, y los policías encubiertos que no vacilan en disparar ante la menor duda. Porque el mundo de estos pendejos puede ser querible y agradable, y uno puede empatizar con su simpleza, pero también este mundo puede convertirse en un lugar hostil. Todo forma parte de un mismo cosmos, y Perrone lo filma con la honestidad y la coherencia del que sabe observar y captar el mundo en toda su crudeza, evitando caer en miserias y golpes bajos, con plena sinceridad y creyendo en la verdad de lo que filma.

P3nd3jo5 es la película más extrema de Perrone, la más extensa (150 minutos), la más radical. Toda su obra anterior parece haber funcionado como terreno de preparación para esta película megalómana que impacta y atrapa desde sus primeros minutos por la rusticidad y la crudeza hipnóticas que se desprenden de sus sonidos e imágenes. Nunca en el cine argentino se ha utilizado la música de la manera en que la utiliza Perrone en P3nd3jo5: una melodía bailable (cumbia) pero enrarecida por samplers y loops que se repiten ad infinitum (dub). Nunca en el cine argentino se ha utilizado esa música.

La belleza de P3nd3jo5, y del cine de Perrone en general, radica en la utilización de procedimientos que, no por simples, son menos efectivos o menos poéticos. Superposición de imágenes, fundidos, cierres y aperturas en iris, planos secuencias; Perrone obra como un artesano, como un hombre que sabe que la belleza no consiste en la ostentación de la técnica, sino en el registro preciso y natural de una sonrisa, de un beso, de un diálogo auténtico o de un chico dando vueltas en el aire con su tabla. El aire fantasmal que muchas veces sobrevuela la superficie de P3nd3jo5 es conseguido mediante la aplicación sostenida de una imagen sobre otra: esos fantasmas son los espíritus de los chicos que alguna vez atravesaron la pista con sus skates, para luego desaparecer en el olvido; esos fantasmas también son los chicos que ahora vemos en la misma pista, igualmente ignorados, igualmente invisibles.

En P3nd3jo5 conviven otras películas, incluso imágenes de otras películas (por ahí se filtra algún plano de la Juana de Arco que Dreyer filmó a fines de los años veinte. El mismo Perrone comentó que alguien al ver el film lo llamó el Dreyer de Ituzaingó), pero nunca de manera gratuita. De hecho, el afiche del film permite pensar en P3nd3jo5 como una película de santos en remera. También resuenan por ahí, además de los ya mencionados Ozu y Van Sant, ecos del cine de Antonioni (Blow up) y de Chris Marker (La Jetée); también de Caetano (Pizza, birra, faso). Pero a diferencia de lo que muchos directores hacen, en Perrone estas películas no funcionan como influencias, sino como referencias. Es decir, Perrone se refiere a ellas, se dirige hacia ellas pero no con la intención de homenajearlas; va hacia ellas para rescribirlas, para desarmarlas y apoderarse de las mismas. El cine de Perrone es único y singular, no le debe nada a nadie. No se parece a ningún otro. No quiere, no le interesa que lo llamen autor, ni director, no filma para la hinchada. Filma porque quiere filmar, porque tiene ganas de hacer películas. Por estas mismas razones su cine es uno de los más personales e interesantes que se pueden encontrar por estas pampas. Por ahí se dijo que con P3nd3jo5 Perrone volvió a las fuentes, a sus inicios, que con el uso del blanco y negro y los intertítulos, más los procedimientos primitivos como los cierres y aperturas en iris, más el ya citado film de Dreyer, Perrone volvió al principio de todo. Esto es verdad sólo parcialmente. Porque Perrone siempre parece estar volviendo al principio. Cada película suya parece la primera que hace, cada película suya es un nuevo partir de cero. No hay en él ni en su obra la más mínima intención de construir una carrera, de sentar precedentes o marcar una tendencia. Perrone filma las ideas que se le ocurren, las filma con pasión, con fe en el cine. Perrone cree y filma y habla a través de sus películas. En este sentido, P3nd3jos es su nuevo y más perfecto y solitario manifiesto.











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